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miércoles, 30 de octubre de 2013

La decisión de María,

Al final logró cogerla, se sentía bien con la pequeñaja en brazos. A maría le salió una dulce sonrisa de la cara, y le dijo con un tono gracioso:
-          Pues no te queda nada mal, eh.
A los dos se les dibujó una pequeña sonrisa, María sabía la respuesta de él. La volvió a coger en brazos, y la dejó en la cuna. La arropó y le dijo: “enseguida vuelvo pequeña”
Cogió a Mario de la mano y bajaron corriendo las escaleras, ya lo tenía claro, tenía claro con quien quería pasar el resto de sus días. Cuando vio a María en los brazos de aquel chico, lo supo, sabía que a Marcos le iba a doler, sabía que quizá no le volviera a dirigir la palabra en mucho tiempo, pero ella por él, moriría. Si hiciese falta le donaba hasta su corazón, quizá así sepa lo que siente por él.
Estaban en la calle ya, cuando María se paró de lleno y miró a Mario a los ojos, y le dijo:
-          ¡TE QUIERO!- los dos se fundieron en profundo beso.
-          ¿Y esto?, y ¿Marcos?
-                      Mario, por favor, no me lo hagas más difícil. Te quiero, si te quiero hasta el resto de mis días, quiero que mis niños te llamen papá, quiero cuidar de nuestros nietos, cuando tengamos el pelo blanco, quiero estar contigo hasta el fin de mis días. ¡JODER!
En ese momento se puso a llover, y se besaron bajo la lluvia. Empezaron a correr bajo esta misma, y en menos de diez minutos llegaron a la casa de Mario. Se sentaron juntos en el sofá, tenían la casa para ellos solos, su madre, Lucía se había ido a su casa a cuidar de los pequeños.
Mario empezó a besar a María, poco a poco subían las escaleras, mientras lo hacían, las prendas que vestían en ese momento dejaban el rastro. El rastro dio a parar a la habitación de la cama de matrimonio, la cama de los padres de Mario.
Después de lo que pasó entre aquellas cuatro paredes, los dos estaban dormidos, abrazados. Mario se despertó, buscaba algo en el suelo, lo encontró. Se levantó de la cama, y el reflejo de la luz, hacía su cuerpo una estatua perfecta, se dirigía hacia la cocina, quería hacerle el desayuno. Le hizo unas tortitas con chocolate, un poco de zumo natural, y se acercó a la puerta del jardín. Con la mirada buscaba una flor. Allí estaba encontró la que quería, cortó la rosa blanca que tenía en el jardín.
La posó en un vaso de champán, con un poquito de agua, cogió la bandeja y se dirigió a la habitación de sus padres, abrió un poco las cortinas, y la despertó a base de caricias y besos.

-          Buenos días princesa, ¿desayunamos o besayunamos?

domingo, 27 de octubre de 2013

La Decisión De María.

-DÍA 7-                                                                                      - 30 DE JUNIO-
Se durmieron abrazados, pero sobre las nueve, apareció una chica de uniforme blanco, que les decía a los pacientes: “Venga dormilones, el desayuno”. María se levantó y le dijo:
                                -    Perdona, yo… no quería quedarme dormida.
                                -  No tranquila, no pasa nada, pero intenta que no se vuelva a repetir por favor.
                                -  No, no pasará.
Salió de la habitación, y acudió a los baños que tenía más cerca. Se limpió la cara, y se puso a llorar.
Le entraron ganas de vomitar, levanto la tapa … tardó aproximadamente unos cinco minutos en salir de aquel pequeño lugar.
Salió y se dirigió dónde estaba Marcos, y le abrazó. Y le susurró al oído unas bellas palabras. Y a continuación le dijo:
                              -  Me tengo que ir, pero volveré a verte.
Salió de la planta, acudió a los ascensores, subió a la habitación donde se encontraba Mario, su hermano. Y su sobrina, la verdad, tenía ganas de cogerla y cantarle una nana. Quería abrazarla.
Cuando entró a la habitación vio a su hermano durmiendo, y sonrió, volvió a salir y se dirigió a el despacho de enfermería de la planta. Les dijo a las chicas que había detrás del mostrador:
                              - Disculpad, ¿me podríais dar una manta?
Una chica jovencita entro al armarito y de ahí le sacó la manta, y le dijo con unas dulces palabras:
                              -          Toma cariño, aquí tienes…
                              -          Muchas gracias
Y con la mata en la mano, entró a la habitación y tapó a su hermano, y le dio un dulce beso en la frente. Escuchó los gemidos de un bebé en el otro lado de la cama, se acercó y la arropó entre sus brazos. La acunaba, le cantaba sigilosamente una dulce nana, de esas que le cantaba su hermano a la hora de dormir. Nadie la cree, cuando ella dice que se acuerda de algunas de esas nanas.
Se dio cuenta de que Mario todavía seguía dormido, se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Justo en ese momento se despertó, y le dijo:
                                ¿Qué hora es?
                          -         Muy pronto todavía, sigue durmiendo…- le dijo con una dulce sonrisa, y con la pequeña en los brazos.
                                 Y ¿Qué haces levantada a estas horas?
                       -          Nada, que no he podido pegar ojo en toda la noche.
                       -          ¿Quieres que la coja?
                       -          No, no te preocupes, me encanta tenerla en brazos.
                       -          Perdón, me he equivocado, ¿me dejas cogerla?
                       -          ¿Pero sabrás?
Los dos echaron a reír, y ella accedió, Mario no sabía cómo colocar las manos para coger a la pequeña, la veía tan frágil.

domingo, 20 de octubre de 2013

La decisión de María

Llamó a la puerta de la habitación, le contestó una voz masculina desde dentro. María abrió la puerta con lentitud, y vio a una persona recostada en la cama de aquella habitación, sostenía un libro en las manos, parecía que ponía “La Historia al revés” entró y se percató de que se trataba de Marcos, sin decir palabra alguna, se acercó a él y se sentó con él en la cama. Y con un hilo de voz, le preguntó. :
-       ¿De qué va?
-       ¿Qué?
-       ¿El libro…?
-       Ahh, pues es una historia parecida a la nuestra.
-       ¿Es bonito?
-       Mucho, también hay dos tíos que matarían por una bonita sonrisa de una chica.
María se tumbó con él en la cama y le susurró al oído:
-       Léeme

Del chico empezaron a salir palabras, qué originaban un sentimiento en María, empezó a recordar todos los momentos que han vivido juntos, cuando se iban juntos a la casa del pueblo, miles de historias, que jamás olvidará.