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miércoles, 30 de octubre de 2013

La decisión de María,

Al final logró cogerla, se sentía bien con la pequeñaja en brazos. A maría le salió una dulce sonrisa de la cara, y le dijo con un tono gracioso:
-          Pues no te queda nada mal, eh.
A los dos se les dibujó una pequeña sonrisa, María sabía la respuesta de él. La volvió a coger en brazos, y la dejó en la cuna. La arropó y le dijo: “enseguida vuelvo pequeña”
Cogió a Mario de la mano y bajaron corriendo las escaleras, ya lo tenía claro, tenía claro con quien quería pasar el resto de sus días. Cuando vio a María en los brazos de aquel chico, lo supo, sabía que a Marcos le iba a doler, sabía que quizá no le volviera a dirigir la palabra en mucho tiempo, pero ella por él, moriría. Si hiciese falta le donaba hasta su corazón, quizá así sepa lo que siente por él.
Estaban en la calle ya, cuando María se paró de lleno y miró a Mario a los ojos, y le dijo:
-          ¡TE QUIERO!- los dos se fundieron en profundo beso.
-          ¿Y esto?, y ¿Marcos?
-                      Mario, por favor, no me lo hagas más difícil. Te quiero, si te quiero hasta el resto de mis días, quiero que mis niños te llamen papá, quiero cuidar de nuestros nietos, cuando tengamos el pelo blanco, quiero estar contigo hasta el fin de mis días. ¡JODER!
En ese momento se puso a llover, y se besaron bajo la lluvia. Empezaron a correr bajo esta misma, y en menos de diez minutos llegaron a la casa de Mario. Se sentaron juntos en el sofá, tenían la casa para ellos solos, su madre, Lucía se había ido a su casa a cuidar de los pequeños.
Mario empezó a besar a María, poco a poco subían las escaleras, mientras lo hacían, las prendas que vestían en ese momento dejaban el rastro. El rastro dio a parar a la habitación de la cama de matrimonio, la cama de los padres de Mario.
Después de lo que pasó entre aquellas cuatro paredes, los dos estaban dormidos, abrazados. Mario se despertó, buscaba algo en el suelo, lo encontró. Se levantó de la cama, y el reflejo de la luz, hacía su cuerpo una estatua perfecta, se dirigía hacia la cocina, quería hacerle el desayuno. Le hizo unas tortitas con chocolate, un poco de zumo natural, y se acercó a la puerta del jardín. Con la mirada buscaba una flor. Allí estaba encontró la que quería, cortó la rosa blanca que tenía en el jardín.
La posó en un vaso de champán, con un poquito de agua, cogió la bandeja y se dirigió a la habitación de sus padres, abrió un poco las cortinas, y la despertó a base de caricias y besos.

-          Buenos días princesa, ¿desayunamos o besayunamos?

domingo, 27 de octubre de 2013

La Decisión De María.

-DÍA 7-                                                                                      - 30 DE JUNIO-
Se durmieron abrazados, pero sobre las nueve, apareció una chica de uniforme blanco, que les decía a los pacientes: “Venga dormilones, el desayuno”. María se levantó y le dijo:
                                -    Perdona, yo… no quería quedarme dormida.
                                -  No tranquila, no pasa nada, pero intenta que no se vuelva a repetir por favor.
                                -  No, no pasará.
Salió de la habitación, y acudió a los baños que tenía más cerca. Se limpió la cara, y se puso a llorar.
Le entraron ganas de vomitar, levanto la tapa … tardó aproximadamente unos cinco minutos en salir de aquel pequeño lugar.
Salió y se dirigió dónde estaba Marcos, y le abrazó. Y le susurró al oído unas bellas palabras. Y a continuación le dijo:
                              -  Me tengo que ir, pero volveré a verte.
Salió de la planta, acudió a los ascensores, subió a la habitación donde se encontraba Mario, su hermano. Y su sobrina, la verdad, tenía ganas de cogerla y cantarle una nana. Quería abrazarla.
Cuando entró a la habitación vio a su hermano durmiendo, y sonrió, volvió a salir y se dirigió a el despacho de enfermería de la planta. Les dijo a las chicas que había detrás del mostrador:
                              - Disculpad, ¿me podríais dar una manta?
Una chica jovencita entro al armarito y de ahí le sacó la manta, y le dijo con unas dulces palabras:
                              -          Toma cariño, aquí tienes…
                              -          Muchas gracias
Y con la mata en la mano, entró a la habitación y tapó a su hermano, y le dio un dulce beso en la frente. Escuchó los gemidos de un bebé en el otro lado de la cama, se acercó y la arropó entre sus brazos. La acunaba, le cantaba sigilosamente una dulce nana, de esas que le cantaba su hermano a la hora de dormir. Nadie la cree, cuando ella dice que se acuerda de algunas de esas nanas.
Se dio cuenta de que Mario todavía seguía dormido, se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Justo en ese momento se despertó, y le dijo:
                                ¿Qué hora es?
                          -         Muy pronto todavía, sigue durmiendo…- le dijo con una dulce sonrisa, y con la pequeña en los brazos.
                                 Y ¿Qué haces levantada a estas horas?
                       -          Nada, que no he podido pegar ojo en toda la noche.
                       -          ¿Quieres que la coja?
                       -          No, no te preocupes, me encanta tenerla en brazos.
                       -          Perdón, me he equivocado, ¿me dejas cogerla?
                       -          ¿Pero sabrás?
Los dos echaron a reír, y ella accedió, Mario no sabía cómo colocar las manos para coger a la pequeña, la veía tan frágil.

domingo, 20 de octubre de 2013

La decisión de María

Llamó a la puerta de la habitación, le contestó una voz masculina desde dentro. María abrió la puerta con lentitud, y vio a una persona recostada en la cama de aquella habitación, sostenía un libro en las manos, parecía que ponía “La Historia al revés” entró y se percató de que se trataba de Marcos, sin decir palabra alguna, se acercó a él y se sentó con él en la cama. Y con un hilo de voz, le preguntó. :
-       ¿De qué va?
-       ¿Qué?
-       ¿El libro…?
-       Ahh, pues es una historia parecida a la nuestra.
-       ¿Es bonito?
-       Mucho, también hay dos tíos que matarían por una bonita sonrisa de una chica.
María se tumbó con él en la cama y le susurró al oído:
-       Léeme

Del chico empezaron a salir palabras, qué originaban un sentimiento en María, empezó a recordar todos los momentos que han vivido juntos, cuando se iban juntos a la casa del pueblo, miles de historias, que jamás olvidará. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La decisión de María

María continuaba anonadada, pero ya lo tenía claro. Quería hablar con Marcos, contarle lo que sentía, quería decirle que le quería, pero que estaba indecisa, que todo lo que está pasando ahora, le está haciendo pensar mucho.

Realmente estaba enamorada de Mar… bueno de los dos, también contarle cosas, él fue el primero en enterarse de todas las cosas que le había pasado durante su niñez, estaban juntos desde los tres años, y ahora tenían diecisiete, han pasado toda su vida juntos. Se han visto desnudos en los probadores de las tiendas de ropa, han pasado noches en vela, se han ido de fiesta juntos, han pasado su primera borrachera juntos. Se han contado todos los secretos. Bueno, todos no, todos menos uno. O eso cree.

Marcos no le contó en ningún momento lo del cáncer, que lo tenía desde los cinco años, ha tenido baches. Ahora entiende las ausencias tan largas del colegio, o las tardes que se acercaba a su casa a verle, y le daban excusas diferentes todos los días o directamente ni le contestaban.


Era de noche, aproximadamente las diez de la noche cuando María subió a ver Marcos, necesitaba contarle todo, necesitaba explicaciones. Se quitó el brazo de Mario de encima suyo, y lo arropó. Estaba dormido. También había sido un día duro para él, salió sin hacer mucho ruido, fue a los ascensores y pulsó el botón.

Planta dos.
Habitación docientos veinte.

miércoles, 21 de agosto de 2013

La Decisión De María

Marcos se levantó de la cama y se acercó a María. Le secó las lágrimas y le retiró el pelo de la cara.
Le susurró al oído unas palabras y se posó una mano en la cara y sus labios se fundieron en un profundo e intenso beso.
Mario se abalanzó sobre Marcos y le cogió del cuello del pijama le dijo cabreado:

-                      Ni se te ocurra hacerle daño, como la hagas llorar, te mato.- lo lanzó al suelo.


María estaba en shock, salió de la habitación y empezó a correr, subió por las escaleras hasta la azotea, y dio un grito que jamás había oído nadie nunca.
Estaba enamorada de esos dos chicos, con los que había pasado tanto tiempo. Los amaba a los dos, pero tampoco quería hacerle daño a ninguno… Mario la abrazó por detrás, y le susurró unas palabras al oído.
Bajaron a la habitación de su hermano, y se sentó en el sillón. En poco tiempo se quedó dormida, pero le despertó una voz que le llamó había tenido un sueño.

Bueno exactamente no se sabe si era una especie de sueño o de premonición. Pero ya lo tenía claro, ya sabía con quién pasar el resto de su vida. Lo amaba, quizá por ello, no quería hacer daño a ninguno de los dos.

Le despertó el llanto de un bebé, era María Junior, era una niña muy fuerte y adorable. La cogió en brazos y le dio un enternecedor beso.

sábado, 17 de agosto de 2013

La Decisión De María

Los hermanos se abrazaron.  Y María Junior se durmió. La postró en la cuna, y salió de la habitación. Mario salió tras ella. Y la abrazó. Se dirigieron a los ascensores, pulsó el botón de bajada. En poco tiempo se abrieron las puertas y pulsaron el dos. Querían llegar a la habitación 220, estaba su amigo allí.

Se detuvo en la puerta, estaba indecisa, no sabía si entrar o irse. Se paró respiró hondo y llamó a la puerta, desde el interior de la puerta se escuchó. “Adelante” posó la mano en el pomo, y abrió.
Se miraron a los ojos, y no dijeron nada, estaban Lucas y Marcos jugando al parchís. Al verla, Marcos, desvió la mirada, y dijo a su amigo:
-                      ¿Continuamos?
-                      Tío…
-                      ¿continuamos si o no?
-                      ¿por qué lo haces?
En ese momento no respondió. Pero Lucas habló atacando.
-                     Tío, no lo hagas, … ¿o es que no hemos hablado veces de que te gustaría irte a vivir con ella a Madrid, e intentar hacer que cumpla su sueño, cuantas veces te has  pasado las noches en vela pensando en ella,  o cuantas veces me has dicho que te la amas, o que te gustaría que si sales de este jodido cáncer no te gustaría que fuera la madre de tus hijos?
La habitación  se quedó en silencio. Y Marcos dijo:
-                      Tío era nuestro secreto….
-                     Mira Marcos, si yo tuviera una amiga como ella, que ha hecho todo lo que ha hecho por ti, y que no se ha separado de ti ni un minuto, que ha dado su médula para salvarte, y que se ha pasado día y noche a tu lado. Yo no la haría llorar, yo la haría la chica más feliz del mundo.
María estaba llorando. 

miércoles, 24 de julio de 2013

La decisión de María

Continuaban abrazados. Deseaba que hubiera sido el al que le hubiera pasado a él, no quería que estuviera así por mucho tiempo. Quería abrazarla y besarla. Susurrarle al oído que le quería.

Adrián, se secó los ojos con la camiseta. Y poco a poco fue recuperando la compostura. Deseaba que esto se acabara pronto. Les dijo lo que había sucedido. Hubo complicaciones en el parto.
Al cabo de dos horas, eran aproximadamente las ocho de la tarde cuando a Sonia, y al bebé lo subieron a una habitación, todos veían lo que había sucedido.

María le susurró al oído “Todo va a salir bien, estoy segura, ya lo verás” Mario tenía los ojos rojos de haber estado llorando durante mucho tiempo.

Los dejaron solos en la habitación. María tenía cogido en brazos a María Junior. Su hermano y Sonia, le decidieron poner el nombre, en honor a sus hermanas. La cual, la hermana de Sonia, murió asesinada.
María le cantaba unas nanas de cuna, mientras paseaba por la habitación. Su hermano le dijo:

            -                   ¿Porqué estas cosas siempre le pasan a los mejores?
-                   Porque todo pasa en esta vida, a veces se van los mejores, cuando menos te lo esperas, y de repente, pum. Quieres despedirte de ellos, y de repente, se han ido. Quizá no para siempre, pero por un tiempo, te prometo que esto va a salir bien. ¿o cuando te he prometido algo, siempre pasaba lo contrario?
Adrián sonrió.

domingo, 7 de julio de 2013

La decisión de María.

Las dos chicas se sentaron en el sofá. Se mantuvieron calladas durante un rato, pero para romper el hielo, María dijo:
-                  ¿Tú también has estudiado medicina?
-                  ¿Yo?, si también he estudiado medicina
-                  Ah, bueno, a mí me gustaría estudiar enfermería, pero como segunda opción me gustaría estudiar Artes escénicas.
-                  ¿Actriz?, es una profesión muy bonita.
En ese momento sonó el teléfono de Sonia, eran sus padres, querían saber si había llegado bien a España, y preguntarle por Juan, su nieto, su hijo.
La conversación acabó en menos de un minuto. Cuando colgaron Adrián la abrazó por detrás y le susurró al oído “Te quiero”. Era el “Te quiero” más bonito que había oído nunca. En ese momento se acordó de Marcos, con cáncer, y se le deslizó una lágrima por la mejilla sonrosada, y Mario la vió, y se sentó a su lado, la abrazó.
Estuvieron abrazados un rato, hasta que Sonia, se empezó a quejar, y se puso las manos en la barriga, Adrián, al escucharle acudió rápidamente a su lado, le cogió de la mano y le dijo:
-                 ¿Qué hacemos?, ¿Qué hago?
Le ayudó a sentarse en el sofá, y le indicaba con la mano que respirara pausadamente, y la chica contestó:
-                ¿Y tu eres médico?, cariño, que esto ya lo hemos pasado una vez, va, reacciona. 
-                Si, esto a ver….
-                ¿No habrá que llevarla al hospital?- dijo María rápidamente.
-                Si eso al hospital… cogeremos la furgoneta.
María cogió las llaves y abrió el coche desde dentro de casa, cogió a juan en brazos y lo montó en el coche. Mario la seguía. Se montó en la parte de atrás con Juan. María abrió la puerta del copiloto para que pudiera sentarse Sonia. Vio como llegaban poco a poco, hasta que al fin subieron todos al coche.
Adrián conducía a toda velocidad, le contó que una vez, tuvo que llevar a Lucía al hospital así de rápido. Llegaron al hospital, y accedieron por urgencias, Adrían dijo gritando:
-                 MI MUJER SE HA PUESTO DE PARTO… AYUDENME
Sentaron a Sonia en una silla de ruedas y la llevaron a paritorios, donde nacían todos los niños, estuvieron todos allí aproximadamente unas cinco horas.
Salió el médico, y habló con Adrián, estuvieron un rato ablando en el office. Adrián salió llorando de aquella habitación. 

sábado, 29 de junio de 2013

La Decisión de María

-                 Pe… Pero ¿por qué no me has dicho nada?
-                Pues porque con diecisiete años que tenía yo, y ahora tengo veintitrés y no quería haceros daño. 
-                ¿Pero mamá lo sabe?
-                Si, ella lo sabe.
-                ¿Y que pasó?
-                Pues que sus padres quisieron que nunca estuviéramos juntos, porque decían que yo era mala persona y que solo quería aprovecharme de Sonia, mi mujer.
-                ¿Tu… Tu mujer?
-                Si, mi mujer, se mudaron, entonces ella se fugó y se vino conmigo. Y estuvimos unos días en casa, pero quería que nos fuéramos porque no quería molestar a mamá, estudié medicina en Londres, y cuando nació Juan, el niño. Me apunté a médicos sin fronteras, y nos trasladamos a sud África, donde nos casamos, y se volvió a quedar embarazada, y ahora es niña, nacerá en dos meses.  Para entonces ellos estarán aquí.
-                ¿Entonces soy tía? Y ¿Cómo son?¿tienes fotos?
Adrián sacó su cartera, y la abrió, le mostró una foto que tenía guardada, le pasó el dedo pulgar por encima de la foto, y sonrió como un niño con zapatos nuevos.
María se puso feliz al ver a su hermano a sonreír, tenía ganas de conocer a sus sobrinos. Con pocas palabras preguntó:
-                 ¿Cuándo vienen?

En esos momentos sonó el timbre de la puerta de la casa de la familia. Adrián sabía que era Sonia y kevin, su mujer y su hijo. Pero quería darle una sorpresa a su pequeña ratona, bajó de dos en dos las escaleras y acudió a abrir la puerta, lo siguió María. Se quedó en el descansillo. Observó cómo su hermano abrió la puerta y sin pestañear, le dio el beso más romántico que había visto nunca.
 Todos acudieron a recibir a aquella chica embarazada de unos siete meses aproximadamente, con un niño de siete años, moreno y con un juguete de un avión en la mano.

Sonia, acudió a María, le dijo con una sonrisa:
-                 Hola, tú debes de ser ¿María, no?
-                 Bueno, si…
-        Adrián me ha hablado mucho de ti, y además ya te conocía pero supongo que tú no te acordarás de mi 
María no respondió. Estaban en una situación incómoda. 

jueves, 27 de junio de 2013

La Decisión De María.

María subió corriendo a la habitación. Se tumbó en su cama. Y se puso a llorar. Unos minutos más tarde, Adrián llamó a la puerta con los nudillos. Antes de entrar, dijo cariñosamente:
                -María…. María… Ratona, ¿se puede pasar?
María no contestó, aunque Adrián tampoco esperaba una respuesta, pero entró y se sentó en la cama, a la espalda de María, la cual no miraba a los ojos.
              -Ratona, no puede ser… no queremos ni la mamá, ni nacho, ni yo, que… ¿Cómo se llama?...
              -Mario.- respondió María, aún sin mirarle a los ojos.
              - Eso Mario… Que ni la mamá, ni nacho ni yo, queremos que Mario te haga daño, porque… ¿Es que no me vas a mirar o qué?
              -No- dijo rotundamente.
              -En fin… bueno eso, que no queremos que te haga daño, los tíos somos todos iguales, vamos a lo que vamos. En fin, ¿ya me entiendes no?
             -Si, se lo que quieres decir. – dijo poniéndose mirando al techo, y con una sonrisa improvisada.
            -Bueno, al menos sonríes, verás Ratona,…  te voy a contar una cosa ¿vale?, pero necesito que me escuches atentamente y sobre todo que no te cabrees. Esto es un poco complicado…
           -Vale, te escucharé.
          -  ¿Te acuerdas de cuando era yo más pequeño?... sí, ¿Cuándo tenía tu edad más o menos?, y de la casa de veraneo ¿te acuerdas?
         -  Sí, de la casa de veraneo me acuerdo, pero tengo un vago recuerdo de cuando tenías mi edad. Hombre, tenía siete años, pero me acuerdo que ibas siempre con una chica morena, y guapa. Que por cierto, ¿Qué ha sido de ella?
         -Se quedó embarazada.
        -¿Qué?
        -Si, se quedó embarazada
        -¿Pero cómo?
        -  María cielo, ¿Me vas a hacer explicarte el proceso del polen y la abejita? ¿O lo de la cigüeña de París?.
Los dos se echaron a reír. Echaban de menos aquellos momentos.
      -¿Pero era tuyo?, o sea, que si tu….
       -¿Que si soy el padre?
       -Si eso…
Le mostró a María una sonrisa soñadora, de esas que no había visto nunca.
       -Sí, yo soy el padre- lo dijo mientras se aclaraba la voz. 

jueves, 20 de junio de 2013

La Decisión De María

             -No vas a ir María, no te voy a dejar que vayas a valencia, me das igual lo que digas.
             -¿Pero por qué?
           -Porque lo digo yo y punto. Y porque soy tu hermano mayor
Adrián ya sabía cómo actuar, su madre ya se lo había prohibido antes, cuando tenía la edad de su hermana.
María subió a su habitación. Mario y Adrián se quedaron a solas en el salón, Mario se sentía incómodo. Cuando de repente Adrián le dijo a Mario mirando por las escaleras para ver si bajaba su hermana.
         -Mira, papanatas, como no le quites la idea a mi hermana de que se vaya a Valencia  contigo de la cabeza, te corto la carrera de padre. ¿Te queda claro?
Mario no respondió, pero asintió. Cuando bajaba María por las escaleras, por la puerta entraban Nacho y Lucía. Venían cogidos de la mano, y se notaba que entre ellos había amor. Bajó corriendo y le dijo a su madre:
        -Mamá, Mamá, ¿puedo ir a valencia con Mario? Si, sé que resulta extraño, pero necesito despejarme un poco, va mamá porfaplis.
      -No- dijo su madre rotundamente.
      -¿Pero por qué?
      -Por que no, por que…. – miro a su hijo y recordó aquellas escenas- porque aquí estáis mejor y punto.     
     -Nadie me entiende….- estaba a punto de echarse a llorar.
Sintió como que en ese momento, nadie la entendía, necesitaba estar sola, aclarar sus dudas, pero había una cosa de su hermano que no sabía que tardaría muy poco en descubrir. 

domingo, 9 de junio de 2013

La Decisión de María

Cuando bajó con las maletas llenas de ropa, le estaba dando vueltas a la cabeza en como irían a Valencia, porque él sabía conducir, no tenía el carné pero su padre le había enseñado algo.
Aunque desde Madrid hasta Valencia había mucho trayecto. Aunque también podían ir en moto, tenía el carné, cogían unas cuantas cosas, y el volvería a por más cosas. Fue al garaje y destapó la moto, miro a ver si tenía gasolina, y si funcionaba. Tenía un poco de polvo, pero por lo que parece funcionaba. Le pondría gasolina antes de salir. Cogió la caja que había en el estante más alto, tenía guardado algo de dinero.
Cogió los royitos y los metió en las rejillas que había en los baúles laterales. Subió al salón y le dijo a María:
               - Nos tendremos que ir en moto.
               -¿¡¿¡¿¡EN MOTO?!?!?! SI SABES QUE NO ME GUSTAN.
               - Pues no sé, ¿entonces cómo nos vamos? Además tendremos que pasar por tu casa para que cojas algo de ropa, y si eso ya vendré yo a por más.
               - Pues en metro o en cualquier cosa, sabes que me dan mucho miedo. 
               -  Pues cógeles confianza.
               -  Bueno, vale, pero despacito ¿Vale?
Mario soltó una breve carcajada, y María y Blanca pasaron cogidas de la mano por su lado. Salieron los tres por la puerta, y emprendieron camino hacía la casa de María.
Tardaron media hora en llegar, María se esperaba la reacción de su madre cuando le dijera que se iba, y más en moto. Seguro que no le dejaba irse, pero lo necesitaba, necesitaba cambiar de aires, aclararse si Marcos o Mario, necesitaba gritar, necesitaba estar sola, y que la brisa marina, la despeinara. Estar bajo la luz de la luna, ver el amanecer y el atardecer tumbada en la playa. Necesitaba unos días de relajación.
Entró por la puerta y se abalanzó sobre su hermano y le dijo:
            -   Te quiero tete, no lo olvides nunca. – y le propinó un beso cariñoso en la mejilla.  
           -Y yo a ti hermanita.- se lo dijo mientras le abrazaba.
            -  ¿Está mamá? – dijo levantándose de las rodillas de su hermano.
           -   No ha salido a despejarse, ¿por qué?
           -   Porque quería decirle que me iba a ir unos días a Valencia con Mario, y que si podía cuidar de ese tiempo de su hermana.
Su hermano lo miró con los ojos como platos, ¿irse a valencia? ¿Ella y Mario? ¿Cómo?, tenía que pararla como sea, porque conocía muy bien ese tipo de situaciones. Es más, él lo había hecho con su novia, se habían ido a la casa de veraneo, a pasar unos días.  Y ella acabó con un embarazo.
Tenía que proteger a su hermana de ese depravado, no iba a dejar que se fueran, no quería ser tío tan pronto. 

sábado, 8 de junio de 2013

La Decisión De María

Estaban sentados en el sofá. María quería desconectar de todo, quería olvidar los momentos que había vivido hace unos momentos, la discusión con Marcos, lo de sus amigos. No se lo esperaba. Estaban viendo una película en la televisión, de esas que el chico besa a la chica, y ellos viven felices para toda la vida.
En ese momento se le vino a la mente el recuerdo de hace dos veranos con Mario, en la playa, en  la casa de la playa de sus padres, pero desde que le pasó aquello a los padres de Mario.
Hace tiempo que no van, le encantaría volver a ir, pero no sabe cuándo ni cómo. Le encantaría ir con Mario a solas, para despejarse, para tener el roce de las olas del mar en sus pies, o el olor del mar, lo echaba muchísimo de menos.
Recuerda el momento exacto en el que le dijo a Mario gritando mientras entraba en el mar: “¡¡¡¡ Mario ojalá nos casemos tu y yo, para que nos podamos venir a vivir aquí, este sitio me encanta!!!!”.
Salió de aquellos pensamientos mientras una voz grave le llamaba:
-            ¿María, estás bien?
-            Estaba recordando el momento de la playa.
-            ¿Cuál de todos?
-            En que te decía que ojala nos casáramos.
-            Puffff… lo pase muy mal.
-            Necesito volver a mi casa.
-            ¿Pero…? ¿Pero y mi hermana? ¿Qué hacemos con ella?

-            O no se necesito ir a la casa de la playa. No te preocupes, mi madre la cuidará pero necesito pasar el verano fuera de los recuerdos de todos aquellos que están mal. A quienes realmente me importan. Necesito gritar. Necesito llorar, necesito alejarme de Madrid, de Marcos, de Pablo, de Paula. De todo. Escapémonos. Vente conmigo.- Mientras le dijo mirándole con lágrimas en los ojos.  
Mario se quedó pensando, no sabía qué hacer, pero se le veía que necesitaba escaparse, y que lo necesitaba a él, quería ayudarle, pero… ¿Y su hermana?, si tenía la posibilidad de que Lucía, lo cuidara pero…
Estaba indeciso, no sabía qué hacer, pero la volvió a mirar, y lo tenía claro. Menos mal que allí se dejó ropa, cuando fueron hace tiempo, y creo que por allí también había algo de María. No se acordaba, pero debía de pasarse por su casa para coger algo de ropa. 
 Mario se levantó del sofá y cogió las maletas que había en el armarito al lado de las escaleras, las subió y empezó a llenarlas con ropa suya y de su hermana. 

domingo, 2 de junio de 2013

La Decisión De María

-DÍA 6-                                                                                                  - 29 de Junio-
Eran las diez de la mañana aproximadamente cuando la pequeña blanca fue corriendo a abrazar a su hermano, y abrió la puerta de la habitación de su hermano, y la pequeñaja entro saltando y gritando:
-       ¡ES MI CUMPLEAÑOS, ES MI CUMPLEAÑOS!
-       Ya lo sé cariño, pero ahora baja, que me estás haciendo daño.
-       Tete ¿Qué me has comprado?
-       Ups.. se me ha olvidado
-       Jo, eres tonto, ya no te quiero. – la niña hizo una mueca de enfado.
-       Te he comprado una cosa súper chula, pero primero tienes que desayunar y recoger tu cuarto que ayer lo dejaste, todo tirado por ahí, ¿vale princesa?
Mario no se esperaba la reacción de la niña, esta salió rápidamente de su habitación y empezó a recoger las cosas.
Bajó las escaleras, y vio que María estaba sentada en el sofá, estaba mirando la pared. Se sentó a su lado, y le preguntó:
-       ¿Estás bien?
Mario esperaba una respuesta, pero ella no le dio ninguna, le abrazó y no dijo nada. Estaba preocupado por ella, así que por intentar distraerla, le dijo:
-     ¿Sabes qué hoy es el cumpleaños de mi hermana? Y ya cumple seis años, ya se ha despertado, así que si quieres lo podemos celebrar, yo le diré que mi regalo es de los dos.
Mario seguía sin esperar respuesta, pero esta vez la obtuvo:
-     Hoy hubiera nacido mi hermano, para hoy estaba previsto que naciera,  pero desde aquello, mi madre, no es la que era, no ha levantado cabeza, pero yo como puedo siempre la intento animar, me dice que está bien pero no lo está, se iba a llamar Roberto.- hizo una breve pausa- Sabes Mario, este verano, no va a ser uno de los mejores, lo de mis amigos, lo de Marcos, va a ser difícil de olvidar, pero gracias a ti, gracias por estar a tu lado, sé que va a ser más fácil. Te quiero.
Mario no sabía que decirle, quería abrazarla, y decirle que la amaba, que iba a estar con ella para siempre, no le iba a hacer daño. La protegería con su vida. Escuchó como su pequeña, bajaba las escaleras, cogiendo con su pequeña manita la barandilla, y decía en voz alta:
-            Tete, tete, ya está todo, quiero desayunar y ir al parque , con los demás niños, para que me columpies, y juegues conmigo en el balancín y tú también María, que después juguemos a las casitas.

domingo, 26 de mayo de 2013

La decisión de María

Escuchó la tele, la miró y lo entendió todo, le había hablado de ese viaje desde principios de enero. Desde que lo habían planeado. Iba a ser perfecto, casa rural, desconectar, estar en medio del monte.
Pero con todo lo que le había pasado últimamente se le había olvidado.  Aunque por él menos mal. Marcos, la pelea con aquellos chicos, empezaba bien el verano para ella. No iba a ser uno de los mejores que digamos. 
Habían pasado un par de horas desde aquella noticia, María estaba durmiendo en el sofá. Mario la miraba apoyando el hombro desde el marco de la puerta del salón.
No sabía exactamente lo que le había pasado a María, pero seguramente no sería nada bueno, vio aquella escena de los chicos. Mejor sería olvidarla.
Parecía que María no se iba a levantar en lo que quedaba de día. Eran las once de la noche y solo hoy ha vivido hechos que ni él mismo se esperaba. Ella ha sido quien la ha sacado de aquella situación, por ello está tan enamorado de ella.
Es una persona que se desvive por los demás y hace sonreír a la gente, cuando peor lo pasa. Mario se acercó poco a poco a ella, le acarició la mejilla, y  le dio un beso.
Subió las escaleras poco a poco y se fue a dormir.

jueves, 23 de mayo de 2013

La Decisión De María

Tenía hambre. Esa escena de quedarse dormida en sus rodillas, le recordaba a las típicas películas de amor que varias escenas después el chico besa a la chica, y se enamoran.
La verdad es que está indecisa. ¿Marcos o Mario? Está enamorada de los dos, aunque después de lo sucedido con Marcos, la verdad, lo único que tiene es ganas de llorar, necesita un fuerte abrazo, y que le digan que todo le va a salir bien. Que Marcos se va a salir de ese jodido cáncer, o que a Mario le van a ir las cosas mejor, con su hermana y Martina, porque desde lo de su madre… No encontraba nada. Tenía hambre. Abrió la nevera y buscó algo por ahí dentro, pero tenía curiosidad, no sabía qué hora era.
Buscó su iphone en uno de los bolsillos de su pantalón, lo desbloqueó, y miró la pantalla y ponían las siete y media de la tarde. Tenía veintitres llamadas perdidas.
Una era de su madre, otra era del “número” ese desconocido y la otra era de Nacho.
Cuando vio que eran su hermano, su madre y su padrastro, se preocupó, se levantó, marcó el número de su hermano, lo llamó.
Un bip. Nada. Dos bips. Una voz muy preocupada contestó al otro lado de la línea, y contesto diciendo:
                           -   DONDE ESTÁS? LLEVAMOS TODO EL DÍA BUSCANDOTE… DEPUÉS DE LO QUE HA PASADO… UFF… MENOS MAL QUE ESTÁS VIVA, NO PODRÍA SOPORTAR PERDERTE OTRA VEZ, HEMOS LLAMADO A MARIO Y NADA, ¿DONDE RECORCHOLIS ESTÁIS?- dijo finalmente quebrándose la voz.
                          -¿Pero, que ha pasado? ¿Por qué estáis así? Estoy con Mario, estoy en su casa y me he quedado dormida, viendo esas películas noñas como tú les llamas.
                         -¿Es que no has visto las noticias o qué? ¿No ibas a ir hoy a ese sitio raro con tus amigos de acampada?
No se acordaba, acudió hacia el salón y buscó el mando de la tele. No lo encontraba. Allí estaba en el braco del sofá. Se acercó a por él y le dio al botoncito rojo donde ponía “Power”. Encendió la tele. Estaban las típicas noticias de última hora. Continuaba con su hermano al teléfono. Se le oía como decía “¿estás ahí?” pero la noticia le hizo llorar. Se echó a llorar. Gritó. Se le calló el teléfono al suelo, y se arrodillo en el suelo. En ese momento notó la voz de Mario como le preguntaba.
                           - MARÍA ¿QUÉ TE PASA?, ¿ESTÁS BIEN? CONTESTAME,DIME ALGO
La chica seguía llorando en el suelo, Mario la abrazaba  e intentaba consolarla, no sabía que le pasaba, pero esperaba, que se le pasara pronto. 

lunes, 13 de mayo de 2013

La Decisión De María

Lo sabía, ya estaba dormida. Al chico le salió una sonrisa picarona. Tenía razón. Estaba tan guapa, con el pelo suelto. Le empezó a acariciar suavemente el pelo. Estaba muy guapa, con esos shorts y esa básica roja. Le quedaba muy bien el rojo. Nunca se lo había dicho. Echaba de menos esos momentos así con ella, hacía tiempo que no lo hacían. Por muchas veces que haya visto crepúsculo, no cambaría esos momentos por nada del mundo. Echaba de menos las risas de Blanca y María. Esos paseos en el pueblo de la playa, por la casa de la playa. Las miles de noches que se ha pasado sin dormir porque ella estaba triste, o porque estaba llorando o simplemente estaba baja de ánimos. O todas aquellas subidas de ánimo que tenía repentinas. Te podía llamar a las seis de la mañana, para que te fueras a correr con ella, como que le apetecía un abrazo, de alguien que le entendiera. Cuando hablaba y decía algo, movía al mundo.
Ya había acabado la película cuando dijo en voz en bajita, sin querer despertarla:
                     -  Ves como yo tenía razón, te has dormido, y encima no has visto la película, aunque para qué, si la has visto tantas veces que te la sabes de memoria.
Mario no esperaba una respuesta. Pero escuchó una vocecilla que le respondía desde la parte de delante de sus rodillas.
                   - ¿Cuánto tiempo llevo dormida?
                   - Dos horas
                   -¿QUE?
                   - Si, dos horas, he visto película y media, si se me los gestos, las frases y hasta cada coma, que aparece en la película.
                   - Qué estás insinuando?- dijo colocándose adecuadamente en el sofá- ¿te aburre ver la película conmigo?
                  - No, lo único que pasa es que la hemos visto muchas veces, ¿no crees que deberíamos pasar a la siguiente?, ¿Cómo se llama?
                  -Luna nueva.
                  -  Si esa, o aunque también podríamos ver a “ 3 Metros Sobre El Cielo” ya sabes que mi hermana, se muere por Mario casas.
                 - ¿Tan pequeña? Jopé con esta juventud de hoy en día.
Los dos echaron a reír, María se levantó para ir a buscar algo de comer, unos cereales de chocolate, o un cholek que hubiera de Blanca por ahí.

jueves, 9 de mayo de 2013

La Decisión de María

Después de comer los espaguetis con carne y tomate, Mario subió a la pequeña Blanca, a su habitación, se había quedado dormida en el sofá. María se levantó y miro en una estantería que había un montón de películas. Justamente en ese momento bajaba Mario del piso de arriba, ya la había dejado a la pequeña, y dijo:
              -            Ya está dormida… son uno angélicos cuando duermen, ¿Por qué no se quedarán así cuando duermen? Y…. bueno, ¿Qué quieres que hagamos?
              -            Ver una película…
              -            CREPÚSCULO NO, POR FAVOR…
              -            Sabes que es la que más me gusta…
              -            Pero si la hemos visto más de mil veces…
              -            Pero es que tan bonita… y está tan bueno… ya sabes que me gusta el lobo, aunque el vampiro, también tiene su punto…
             -            En fin… venga vale…
La chica dio un brinco y le dio un beso en la comisura del labio a Mario, corrió hacia el reproductor de DVD, y se tumbó en el sofá Mario se sentó con ella, y empezaron a ver la película.
Cuando estaban a mitad de película, María se tumbó sobre las rodillas de Mario, empezó a bostezar. Mario echó una sonrisa picarona, sabía que se iba a quedar dormida. Aunque no le vendría nada mal, porque después del día que ha pasado, no le vendría nada mal.
               -            Si piensas que me voy a quedar dormida te equivocas, esta vez no tengo sueño.
               -            No, si yo no digo nada.
               -            Pero seguramente lo habrás pensado.
Tenía razón lo había pensado, pero la conocía muy bien para no saber que se iba a quedar dormida.

lunes, 6 de mayo de 2013

La Decisión de María

Los jóvenes estaban en la cocina. La chica sacó del cajón una cacerola, puso agua y la posó encima de la vitroceramica, le dio al simbólito del más, y y lo puso al nueve, quería que el agua hirviera pronto, sacó del armario de encima de la pila un bote de spagettis, y miró en la nevera. Buscaba algo de carne, a la enana, no le gustaba el atún, pero no veía nada. Buscó en el congelador. Bingo. Encontró una bandeja de carne picada, y miró en la despensa, buscando un bote de tomate frito. Allí estaba, encima de la bandeja, lo sacó y lo colocó encima del mármol. Vio que el agua ya hervía, echó el bote entero dentro de la cacerola. Estaba ella sola en la cocina, Mario había subido a buscar a su hermana. Los oía a lo lejos como bajaban las escaleras, Mario acercó a Blanca al salón, y se acercó a la cocina, y le dijo a la chica:
        -¿Quieres que vayamos poniendo la mesa?
        -Bueno, vale, pero yo no tengo hambre, yo lo hacia por la enana, tengo un nudo en el estómago, ya sabes.
El chico se acercó y la abrazó. En ese instante apareció la pequeña por la puerta de la cocina Banca, al verles así abrazados, les preguntó:
            -¿ A vosotros os va a traer un bebé la cigüeña desde París ?
Los chicos empezaron a reír, Mario subió a Blanca encima del mármol de la cocina, y empezaron a jugar con ella, pero sucederían cosas que cambiarían la vida de los dos jóvenes.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La Decisión De María

Eran las dos y media de la tarde y los incidentes continuaban en el piso de abajo de aquel chalet, Mario y María estaban abrazados, la intentaba consolar, no sabía qué hacer para decirle que ya estaba todo solucionado… quería abrazarla, besarla, quería decirle lo mucho que le quería pero no podía. Ella, no tenía claro sus sentimientos, pero ahí seguían, abrazados, ya se habían llevado detenido al chico de color, y ahora había tranquilidad y Martina aún estaba en estado de shock, deshicieron ese cariñoso abrazo, y Mario acudió a ayudar a Martina, veía que no estaba bien, estaba nerviosa, no le salían las palabras, estaba sentada en aquel sofá rojo, colocado al lado de la ventana para salir al jardín. Estaba abierta, hacía las típicas brisas de verano, María subió a ver que hacía la pequeña. Tardó poco en subir las escaleras y acudir a su lado. La pequeña, estaba distraída jugaba en la alfombra de las princesas y dándoles el té.
Se sentó en el suelo a su lado y la cogió, la sentó en sus rodillas y le dijo a la pequeñaja cariñosamente.
                             - Toma, las chuches que te había prometido, pero ahora no te las comas eh, que enseguida vamos a comer,- las dos se miraron, y rieron al unísono- anda dame un beso. – le dijo la chica señalándole el moflete derecho.
María dejó entretenida a Blanca, jugando con las barbies. Se le había ocurrido una idea, para que Martina descansara, tenía que salir de aquel estado en el que había entrado. Bajó las escaleras de dos en dos y dijo en voz alta.
                           -Oye Mario, te parece que nos quedemos los dos a comer aquí, y que Martina se vaya a su casa a descansar, vamos, que le demos el día libre por lo que ha pasado hoy y eso… ¿Te Parece?
                         -Me parece una idea estupenda, - miró a Martina- y así tú descansas, y por mi hermana, no te preocupes, que para eso soy yo su hermano, y la cuidare perfectamente.
                                         - No no, yo no me quiero ir, esta es mi casa, y vosotros sois como mis hijos y de verdad que estoy bien, no os preocupéis, que ya me encuentro mejor.
                        - ¿seguro? Martina, tu sabes que tu eres como mi madre, y que por nada del mundo dejaría que te pasara nada, que si te pasa algo, yo no podría perdonármelo, porque has sido la canguro de la familia desde que nacimos mi hermana y yo, y esta relación se ha fortalecido desde que paso aquello ¿o es que ya o te acuerdas de aquello?
Aquello hizo que la canguro se pusiera a llorar, cogió sus cosas y se despidió de ellos, y dentro de esa casa, pasarían cosas, que cambiarían la vida de los dos. 

domingo, 28 de abril de 2013

La Decisión de María

Los dos echaron la vista al frente, y vieron que el otro hombre de policía estaba apuntando con la pistola a la persona de color, porque tenía a Mario cogido como rehén
El chico de color tenía a Mario cogido por el cuello, tenía una pistola apuntándole en su sien, Mario y María estaban llorando, desde que empezaron juntos a trabajar han vivido juntos momentos maravillosos, la chica estaba nerviosa, no sabía qué hacer, quería proteger a Mario, pero no podía, le cubría uno de los policías de azul, de repente se escucharon unas palabras que dijo el chico de color:
                                -Dejadme en paz, dejadme ver a mi hija.
                                - Primero suelta el arma, y después suéltalo a él y hablamos.- dijo el policía de azul de la derecha.
                                                         -¿Tú sabes lo que es tener hijos y no poder verlos?
En ese instante se escuchó una  voz infantil por debajo de las escaleras, era Blanca, la hermana de Mario, preguntaba por la chica, quería saber porque tardaba tanto.
                                                            - ¿María?, ¿Tete?, ¿Por qué estáis tardando tanto en subir? Me aburro mucho.
                                   - No, Blanca, no bajes, enseguida subimos, ahora sube María a jugar contigo, pero quédate arriba, el tete está bien, no te preocupes. – Le dijo su hermano, pretendiendo que no bajara a la parte inferior del piso.
                                  - Si, cielo, ahora subo, es que…. mmm le estaba contando una cosa a tu hermano, quédate jugando con las barbies, además, te he comprado una cosita… te he comprado chuches, están en…- se tocó los bolsillos del pantalón, y se las notó cerró los ojos y dijo susurrando “Mierda”- están en mi bolsillo, pero ahora te las subo, no tardo nada vale, quédate en la habitación.
La niña no llegó a bajar, se oían sus pequeños pasos volviendo hacía la habitación, pero seguían allí en medio del salón, intentando que las cosas se calmaran. A María el policía de la derecha le recordaba un montón al padre de un amigo suyo. Este empezó a decir:
                                -  Sí, sí que lo sé, lo que no sabes lo que sufres cuando tu hijo tiene cáncer desde los cinco años, que los médicos le hagan pruebas y pruebas y nunca te digan nada de lo que tiene, que siempre le estén encontrando tumores y que sean malignos, que lo veas allí sentado en esa silla tres veces a la semana, recibiendo esa puta medicación  que acaba con sus fuerzas, verlo allí sentado, vomitando, y sin pelo, porque el puto cáncer se lo ha quitado, que esté enamorado de una chica, y que ella pase de él, verle sufrir, día a día, noche tras noche, y verle entrar en coma, y no saber si se va a recuperar o que, verle en la habitación con todos aquellos tubos que salen de su cuerpo y que le ayudan a sobrevivir, y sobre todo, no poder verle, por pagarle ese puto hospital, que está acabando con la vida de mi familia, con los ahorros, pero es mi hijo, y es lo más importante de mi vida, y daría lo que fuese por tener yo ese cáncer que no él, pero hay veces que a las personas nos tocan cosas que no nos gustan, así que suelta el arma, tírala al suelo.
El chico de color, soltó a Mario, y tiró el arma al suelo, y se arrodilló con las manos en la nuca.