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domingo, 26 de mayo de 2013

La decisión de María

Escuchó la tele, la miró y lo entendió todo, le había hablado de ese viaje desde principios de enero. Desde que lo habían planeado. Iba a ser perfecto, casa rural, desconectar, estar en medio del monte.
Pero con todo lo que le había pasado últimamente se le había olvidado.  Aunque por él menos mal. Marcos, la pelea con aquellos chicos, empezaba bien el verano para ella. No iba a ser uno de los mejores que digamos. 
Habían pasado un par de horas desde aquella noticia, María estaba durmiendo en el sofá. Mario la miraba apoyando el hombro desde el marco de la puerta del salón.
No sabía exactamente lo que le había pasado a María, pero seguramente no sería nada bueno, vio aquella escena de los chicos. Mejor sería olvidarla.
Parecía que María no se iba a levantar en lo que quedaba de día. Eran las once de la noche y solo hoy ha vivido hechos que ni él mismo se esperaba. Ella ha sido quien la ha sacado de aquella situación, por ello está tan enamorado de ella.
Es una persona que se desvive por los demás y hace sonreír a la gente, cuando peor lo pasa. Mario se acercó poco a poco a ella, le acarició la mejilla, y  le dio un beso.
Subió las escaleras poco a poco y se fue a dormir.

jueves, 23 de mayo de 2013

La Decisión De María

Tenía hambre. Esa escena de quedarse dormida en sus rodillas, le recordaba a las típicas películas de amor que varias escenas después el chico besa a la chica, y se enamoran.
La verdad es que está indecisa. ¿Marcos o Mario? Está enamorada de los dos, aunque después de lo sucedido con Marcos, la verdad, lo único que tiene es ganas de llorar, necesita un fuerte abrazo, y que le digan que todo le va a salir bien. Que Marcos se va a salir de ese jodido cáncer, o que a Mario le van a ir las cosas mejor, con su hermana y Martina, porque desde lo de su madre… No encontraba nada. Tenía hambre. Abrió la nevera y buscó algo por ahí dentro, pero tenía curiosidad, no sabía qué hora era.
Buscó su iphone en uno de los bolsillos de su pantalón, lo desbloqueó, y miró la pantalla y ponían las siete y media de la tarde. Tenía veintitres llamadas perdidas.
Una era de su madre, otra era del “número” ese desconocido y la otra era de Nacho.
Cuando vio que eran su hermano, su madre y su padrastro, se preocupó, se levantó, marcó el número de su hermano, lo llamó.
Un bip. Nada. Dos bips. Una voz muy preocupada contestó al otro lado de la línea, y contesto diciendo:
                           -   DONDE ESTÁS? LLEVAMOS TODO EL DÍA BUSCANDOTE… DEPUÉS DE LO QUE HA PASADO… UFF… MENOS MAL QUE ESTÁS VIVA, NO PODRÍA SOPORTAR PERDERTE OTRA VEZ, HEMOS LLAMADO A MARIO Y NADA, ¿DONDE RECORCHOLIS ESTÁIS?- dijo finalmente quebrándose la voz.
                          -¿Pero, que ha pasado? ¿Por qué estáis así? Estoy con Mario, estoy en su casa y me he quedado dormida, viendo esas películas noñas como tú les llamas.
                         -¿Es que no has visto las noticias o qué? ¿No ibas a ir hoy a ese sitio raro con tus amigos de acampada?
No se acordaba, acudió hacia el salón y buscó el mando de la tele. No lo encontraba. Allí estaba en el braco del sofá. Se acercó a por él y le dio al botoncito rojo donde ponía “Power”. Encendió la tele. Estaban las típicas noticias de última hora. Continuaba con su hermano al teléfono. Se le oía como decía “¿estás ahí?” pero la noticia le hizo llorar. Se echó a llorar. Gritó. Se le calló el teléfono al suelo, y se arrodillo en el suelo. En ese momento notó la voz de Mario como le preguntaba.
                           - MARÍA ¿QUÉ TE PASA?, ¿ESTÁS BIEN? CONTESTAME,DIME ALGO
La chica seguía llorando en el suelo, Mario la abrazaba  e intentaba consolarla, no sabía que le pasaba, pero esperaba, que se le pasara pronto. 

lunes, 13 de mayo de 2013

La Decisión De María

Lo sabía, ya estaba dormida. Al chico le salió una sonrisa picarona. Tenía razón. Estaba tan guapa, con el pelo suelto. Le empezó a acariciar suavemente el pelo. Estaba muy guapa, con esos shorts y esa básica roja. Le quedaba muy bien el rojo. Nunca se lo había dicho. Echaba de menos esos momentos así con ella, hacía tiempo que no lo hacían. Por muchas veces que haya visto crepúsculo, no cambaría esos momentos por nada del mundo. Echaba de menos las risas de Blanca y María. Esos paseos en el pueblo de la playa, por la casa de la playa. Las miles de noches que se ha pasado sin dormir porque ella estaba triste, o porque estaba llorando o simplemente estaba baja de ánimos. O todas aquellas subidas de ánimo que tenía repentinas. Te podía llamar a las seis de la mañana, para que te fueras a correr con ella, como que le apetecía un abrazo, de alguien que le entendiera. Cuando hablaba y decía algo, movía al mundo.
Ya había acabado la película cuando dijo en voz en bajita, sin querer despertarla:
                     -  Ves como yo tenía razón, te has dormido, y encima no has visto la película, aunque para qué, si la has visto tantas veces que te la sabes de memoria.
Mario no esperaba una respuesta. Pero escuchó una vocecilla que le respondía desde la parte de delante de sus rodillas.
                   - ¿Cuánto tiempo llevo dormida?
                   - Dos horas
                   -¿QUE?
                   - Si, dos horas, he visto película y media, si se me los gestos, las frases y hasta cada coma, que aparece en la película.
                   - Qué estás insinuando?- dijo colocándose adecuadamente en el sofá- ¿te aburre ver la película conmigo?
                  - No, lo único que pasa es que la hemos visto muchas veces, ¿no crees que deberíamos pasar a la siguiente?, ¿Cómo se llama?
                  -Luna nueva.
                  -  Si esa, o aunque también podríamos ver a “ 3 Metros Sobre El Cielo” ya sabes que mi hermana, se muere por Mario casas.
                 - ¿Tan pequeña? Jopé con esta juventud de hoy en día.
Los dos echaron a reír, María se levantó para ir a buscar algo de comer, unos cereales de chocolate, o un cholek que hubiera de Blanca por ahí.

jueves, 9 de mayo de 2013

La Decisión de María

Después de comer los espaguetis con carne y tomate, Mario subió a la pequeña Blanca, a su habitación, se había quedado dormida en el sofá. María se levantó y miro en una estantería que había un montón de películas. Justamente en ese momento bajaba Mario del piso de arriba, ya la había dejado a la pequeña, y dijo:
              -            Ya está dormida… son uno angélicos cuando duermen, ¿Por qué no se quedarán así cuando duermen? Y…. bueno, ¿Qué quieres que hagamos?
              -            Ver una película…
              -            CREPÚSCULO NO, POR FAVOR…
              -            Sabes que es la que más me gusta…
              -            Pero si la hemos visto más de mil veces…
              -            Pero es que tan bonita… y está tan bueno… ya sabes que me gusta el lobo, aunque el vampiro, también tiene su punto…
             -            En fin… venga vale…
La chica dio un brinco y le dio un beso en la comisura del labio a Mario, corrió hacia el reproductor de DVD, y se tumbó en el sofá Mario se sentó con ella, y empezaron a ver la película.
Cuando estaban a mitad de película, María se tumbó sobre las rodillas de Mario, empezó a bostezar. Mario echó una sonrisa picarona, sabía que se iba a quedar dormida. Aunque no le vendría nada mal, porque después del día que ha pasado, no le vendría nada mal.
               -            Si piensas que me voy a quedar dormida te equivocas, esta vez no tengo sueño.
               -            No, si yo no digo nada.
               -            Pero seguramente lo habrás pensado.
Tenía razón lo había pensado, pero la conocía muy bien para no saber que se iba a quedar dormida.

lunes, 6 de mayo de 2013

La Decisión de María

Los jóvenes estaban en la cocina. La chica sacó del cajón una cacerola, puso agua y la posó encima de la vitroceramica, le dio al simbólito del más, y y lo puso al nueve, quería que el agua hirviera pronto, sacó del armario de encima de la pila un bote de spagettis, y miró en la nevera. Buscaba algo de carne, a la enana, no le gustaba el atún, pero no veía nada. Buscó en el congelador. Bingo. Encontró una bandeja de carne picada, y miró en la despensa, buscando un bote de tomate frito. Allí estaba, encima de la bandeja, lo sacó y lo colocó encima del mármol. Vio que el agua ya hervía, echó el bote entero dentro de la cacerola. Estaba ella sola en la cocina, Mario había subido a buscar a su hermana. Los oía a lo lejos como bajaban las escaleras, Mario acercó a Blanca al salón, y se acercó a la cocina, y le dijo a la chica:
        -¿Quieres que vayamos poniendo la mesa?
        -Bueno, vale, pero yo no tengo hambre, yo lo hacia por la enana, tengo un nudo en el estómago, ya sabes.
El chico se acercó y la abrazó. En ese instante apareció la pequeña por la puerta de la cocina Banca, al verles así abrazados, les preguntó:
            -¿ A vosotros os va a traer un bebé la cigüeña desde París ?
Los chicos empezaron a reír, Mario subió a Blanca encima del mármol de la cocina, y empezaron a jugar con ella, pero sucederían cosas que cambiarían la vida de los dos jóvenes.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La Decisión De María

Eran las dos y media de la tarde y los incidentes continuaban en el piso de abajo de aquel chalet, Mario y María estaban abrazados, la intentaba consolar, no sabía qué hacer para decirle que ya estaba todo solucionado… quería abrazarla, besarla, quería decirle lo mucho que le quería pero no podía. Ella, no tenía claro sus sentimientos, pero ahí seguían, abrazados, ya se habían llevado detenido al chico de color, y ahora había tranquilidad y Martina aún estaba en estado de shock, deshicieron ese cariñoso abrazo, y Mario acudió a ayudar a Martina, veía que no estaba bien, estaba nerviosa, no le salían las palabras, estaba sentada en aquel sofá rojo, colocado al lado de la ventana para salir al jardín. Estaba abierta, hacía las típicas brisas de verano, María subió a ver que hacía la pequeña. Tardó poco en subir las escaleras y acudir a su lado. La pequeña, estaba distraída jugaba en la alfombra de las princesas y dándoles el té.
Se sentó en el suelo a su lado y la cogió, la sentó en sus rodillas y le dijo a la pequeñaja cariñosamente.
                             - Toma, las chuches que te había prometido, pero ahora no te las comas eh, que enseguida vamos a comer,- las dos se miraron, y rieron al unísono- anda dame un beso. – le dijo la chica señalándole el moflete derecho.
María dejó entretenida a Blanca, jugando con las barbies. Se le había ocurrido una idea, para que Martina descansara, tenía que salir de aquel estado en el que había entrado. Bajó las escaleras de dos en dos y dijo en voz alta.
                           -Oye Mario, te parece que nos quedemos los dos a comer aquí, y que Martina se vaya a su casa a descansar, vamos, que le demos el día libre por lo que ha pasado hoy y eso… ¿Te Parece?
                         -Me parece una idea estupenda, - miró a Martina- y así tú descansas, y por mi hermana, no te preocupes, que para eso soy yo su hermano, y la cuidare perfectamente.
                                         - No no, yo no me quiero ir, esta es mi casa, y vosotros sois como mis hijos y de verdad que estoy bien, no os preocupéis, que ya me encuentro mejor.
                        - ¿seguro? Martina, tu sabes que tu eres como mi madre, y que por nada del mundo dejaría que te pasara nada, que si te pasa algo, yo no podría perdonármelo, porque has sido la canguro de la familia desde que nacimos mi hermana y yo, y esta relación se ha fortalecido desde que paso aquello ¿o es que ya o te acuerdas de aquello?
Aquello hizo que la canguro se pusiera a llorar, cogió sus cosas y se despidió de ellos, y dentro de esa casa, pasarían cosas, que cambiarían la vida de los dos.