La pelea entre Mario y aquellos chicos de pintas raras continuba, María todavía estaba llorando, quería que esto se acabara de una vez por todas, se sentía culpable, pensaba que todo esto había sido por su culpa, quería ayudarlo, pero no podía un chico la retenía cogiendola bruscamente por los brazos.
Le caían lágrimas de los ojos, no podía ver que a su amigo le estaban dando una paliza, tenía que inventarse algo para salir de aquella situación.
Pero de repente, le parecío ver que pasaba la policía por su lado, estaba persiguiendo a unos atracadores, que habían atracado a una pobre anciana, se veía el otro coche de policia allí a lo lejos atendiendo a la pobre anciana.
Rápidamente los chicos abandonaron aquella pelea, pensaban que si los veían irian a por ellos, soltaton a Mario en el suelo, semiincosciente con la cara sangrando, y heridas por todo el cuerpo.
El líder del grupo gritó:
- ¡ CHICOS VAMONOS, ESTÁN LOS PITUFOS ALLÍ, CORRED !
Enseguida los cinco chicos salieron corriendo de aquella situacíon, María acudió rápidamente a socorrer a Mario, necesitava ayuda urgente, al mismo tiempo vió como aquellos cinco chicos se alejaban a lo lejos. María estaba tirada en el suelo al lado de Mario, y el pequeño Coco, estaba por allí revoloteando.
Se levantó y se le ocurrió una idea, su casa estaba a una calle de allí así que cojió su bolso que era más grande de lo común, aunque muy habitual en ella, y metió al pequeño Coco dentro de este, y se sentó al lado e intentó ayudarle para que recuperara la conciencia, a Mario se le iba y venía la cabeza, a veces decía cosas sin sentido, pero le ayudó a ponerse en pie, y emprendieron camino hacía la casa de la chica.
Aqui podrás encontrar pequeños relatos cortos que se me ocurren espero que os gusten y para mi es un placer poder compartirlo con todos y cada uno de vosotros muchisimas gracias , disfuten !!!
Translate
viernes, 25 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
La Decisión De María
- DÍA 4 - -27 DE JUNIO-
Estaban dentro de ese local de comida rápida sentados en los sofás que había dentro del local, era más tarde de las doce, ya tenían su pizza, y los chicos esos seguían a su bola, sin importarle mucho, los sentimientos de la chica, eso a Mario le ponía de los nervios. María no se había acordado ni por un momento de que su amigo estaba en el hospital, María creía que eso sería bueno para ella, estaba feliz, no tenía que pensar en Marcos, mañana iría con Mario a verle, necesitaba hacerlo aunque quizá no fuera bueno.
Estaban dentro de ese local de comida rápida sentados en los sofás que había dentro del local, era más tarde de las doce, ya tenían su pizza, y los chicos esos seguían a su bola, sin importarle mucho, los sentimientos de la chica, eso a Mario le ponía de los nervios. María no se había acordado ni por un momento de que su amigo estaba en el hospital, María creía que eso sería bueno para ella, estaba feliz, no tenía que pensar en Marcos, mañana iría con Mario a verle, necesitaba hacerlo aunque quizá no fuera bueno.
María estaba inmersa en sus pensamientos, no se enteraba de lo que pasaba a su alrededor, el chico la sacó de los pensamientos, y le dijo cogiéndole la mano:
- Hey, quieres que nos vayamos, venga, que te acompaño hasta tu casa.
- Vale, muchas gracias, aunque no hace falta esta solo a un paseo...
Mario notaba algo rara a la chica, mucho más rara que de costumbre, se levantaron de los asientos del restaurante de comida rápida y se dirigieron hacia la puerta, y cogieron al pequeño coco en la mano, se les empezó a subir por la rodilla a María y esta se agachó y lo cogió entre sus brazos, este le empezó a lamer el brazo derecho y enseguida se durmió.
Iban por el paso de peatones, cuando Mario entrelazó su mano con la de María, la chica se dio cuenta de esto, pero no hizo ningún gesto de rechazo.
Llevaban un rato andando cuando Mario notó que aquellos extraños chicos del local de comida rápida iban detrás de ellos, quería avisar a María, pero tampoco quería asustarla, se paro en mitad de la acera, y puso a María detrás de él, y les dijo con un grito repleto de furia.
- ¡ QUE QUERÉIS, DEJADNOS TRANQUILOS !
El grupo empezó a reír, y le dijo al chico, cuyo nombre ellos desconocían:
- ¿ Que que queremos?, la queremos a ella- dijo el que parecía el líder del grupo.
- Pues si queréis ir hasta ella, primero tendréis que pasar por mi.
El líder del grupo, les dio una serie de órdenes a cada persona, dos de esos chicos cuyas prendas que vestían no les hacía aparentar más de dieciséis años, sujetaban a Mario, y otro sujetaba a María para que viera lo que le hacían a Mario, el líder, que aparentaba la mayoría de edad, le empezó a pegar a Mario, puñetazos en la cara, los cuales, hacían que la cara de este empezara a sangrar.
Mientras tanto María no paraba de moverse y gritar:
- ¡ SUÉLTAME ! ¡ DEJADLO EN PAZ, NO OS HEMOS HECHO NADA!, ¡ DEJADLO A ÉL, ME QUERÉIS A MI !- lo decía mientras le caían lágrimas de los ojos.
- Vale, muchas gracias, aunque no hace falta esta solo a un paseo...
Mario notaba algo rara a la chica, mucho más rara que de costumbre, se levantaron de los asientos del restaurante de comida rápida y se dirigieron hacia la puerta, y cogieron al pequeño coco en la mano, se les empezó a subir por la rodilla a María y esta se agachó y lo cogió entre sus brazos, este le empezó a lamer el brazo derecho y enseguida se durmió.
Iban por el paso de peatones, cuando Mario entrelazó su mano con la de María, la chica se dio cuenta de esto, pero no hizo ningún gesto de rechazo.
Llevaban un rato andando cuando Mario notó que aquellos extraños chicos del local de comida rápida iban detrás de ellos, quería avisar a María, pero tampoco quería asustarla, se paro en mitad de la acera, y puso a María detrás de él, y les dijo con un grito repleto de furia.
- ¡ QUE QUERÉIS, DEJADNOS TRANQUILOS !
El grupo empezó a reír, y le dijo al chico, cuyo nombre ellos desconocían:
- ¿ Que que queremos?, la queremos a ella- dijo el que parecía el líder del grupo.
- Pues si queréis ir hasta ella, primero tendréis que pasar por mi.
El líder del grupo, les dio una serie de órdenes a cada persona, dos de esos chicos cuyas prendas que vestían no les hacía aparentar más de dieciséis años, sujetaban a Mario, y otro sujetaba a María para que viera lo que le hacían a Mario, el líder, que aparentaba la mayoría de edad, le empezó a pegar a Mario, puñetazos en la cara, los cuales, hacían que la cara de este empezara a sangrar.
Mientras tanto María no paraba de moverse y gritar:
- ¡ SUÉLTAME ! ¡ DEJADLO EN PAZ, NO OS HEMOS HECHO NADA!, ¡ DEJADLO A ÉL, ME QUERÉIS A MI !- lo decía mientras le caían lágrimas de los ojos.
martes, 15 de enero de 2013
La Decisón De María
Estaban en la puerta del Telepizza, María se agachó y ató a Coco a un árbol que había por allí, estaban los dos frente a frente y María le abrazó, se dieron un fuerte abrazo, a María le había sentado muy bien ese abrazo, la había reconfortado.
Eran las once y media de la noche aproximadamente cuando ya estaban dentro de el establecimiento, detrás de ellos, había unos chicos que no teninan buena pinta, vestian de forma extraña, con sudaderas de sus grupos de rap favoritos. Y delante habían dos parejas jóvenes, enseguida le iba a llegar su turno.
LLegó su turno, Mario estaba detrás de la chica, escuchando lo que decian sobre ella, quería pasar de ellos, no quería cabrearse, estaba pasandolo bien, con la chica que le gustaba.
Mientras tanto, María hablaba con el dependiente ajena a lo que decian aquellos chicos sobre ella.
Le dijo al joven dependiente de camiseta y gorra roja:
- Querriamos una pizza familiar, mitad barbacoa, mitad cuatro quesos, y para beber agua y Coca-cola, ¿ Te parece bien?
El chcio le miró y le sonrió, al instante el chico de gorra y camiseta roja, dijo:
- Son 14.50 ¿ efectivo o tarjeta ?
María respondío al chico de la camiseta roja, de manera amable, y sonriente:
- Efectivo.
María le entregó un billete de veinte euros, quería tener cambio, quería darle una sorpresa a su madre, hacíatiempo que no la veía, y la hechaba de menos.
- Muchas gracias, su cambio, y con este tiquet podreis recojer las pizzas en este lado.
Pero dentro de ese local de comida rápida, todo estaba apunto de cambiar...
Eran las once y media de la noche aproximadamente cuando ya estaban dentro de el establecimiento, detrás de ellos, había unos chicos que no teninan buena pinta, vestian de forma extraña, con sudaderas de sus grupos de rap favoritos. Y delante habían dos parejas jóvenes, enseguida le iba a llegar su turno.
LLegó su turno, Mario estaba detrás de la chica, escuchando lo que decian sobre ella, quería pasar de ellos, no quería cabrearse, estaba pasandolo bien, con la chica que le gustaba.
Mientras tanto, María hablaba con el dependiente ajena a lo que decian aquellos chicos sobre ella.
Le dijo al joven dependiente de camiseta y gorra roja:
- Querriamos una pizza familiar, mitad barbacoa, mitad cuatro quesos, y para beber agua y Coca-cola, ¿ Te parece bien?
El chcio le miró y le sonrió, al instante el chico de gorra y camiseta roja, dijo:
- Son 14.50 ¿ efectivo o tarjeta ?
María respondío al chico de la camiseta roja, de manera amable, y sonriente:
- Efectivo.
María le entregó un billete de veinte euros, quería tener cambio, quería darle una sorpresa a su madre, hacíatiempo que no la veía, y la hechaba de menos.
- Muchas gracias, su cambio, y con este tiquet podreis recojer las pizzas en este lado.
Pero dentro de ese local de comida rápida, todo estaba apunto de cambiar...
sábado, 12 de enero de 2013
La Decisión De María
Era la noche, aproximadamente la hora de cenar, cuando Mario y María, estaban con el pequeño coco sentados en un banco, ya solo les iluminaban las luces de la calle, y algunos focos de las luces de los coches, hacía calor, o eso era lo que creia María, tenian hambre, querian cenar, habia por alli cerca había un Telepizza, la verdad, esque una pizza no le vendría mal ahora, y encima con Mario. Estaba agusto. La chica le sonrío a Mario, y le dijo cariñosamente:
- Oye Mario, ¿te apetece que cenemos? allí enfrente hay un Telepizza, ¿ te gusta o nos vamos a otro sitio?, pero a esta invito yo.
El chico no se esperaba la pregunta de María, y sonriente dijo:
- Vale, una familiar, porque yo tengo un hambre... que no veas, el sabor lo escojes tu, a mi me gusta todo.
Se levantaron del banco, y María cojio su bolso con las cosas que habían dentro, y se pusieron de camino hacia el paso de petaones, el pequeño coco iba con ellos.
María miró la hora en el reloj del móvil eran las 11 de la noche, se habían pasado casi tres horas hablando en ese banco, el tiempo se le había pasado volando, estaba empezando a sentir algo muy especial por ese chico, ese chico que a pesar de todo, estaba todos los días con ella, animandola.
- Oye Mario, ¿te apetece que cenemos? allí enfrente hay un Telepizza, ¿ te gusta o nos vamos a otro sitio?, pero a esta invito yo.
El chico no se esperaba la pregunta de María, y sonriente dijo:
- Vale, una familiar, porque yo tengo un hambre... que no veas, el sabor lo escojes tu, a mi me gusta todo.
Se levantaron del banco, y María cojio su bolso con las cosas que habían dentro, y se pusieron de camino hacia el paso de petaones, el pequeño coco iba con ellos.
María miró la hora en el reloj del móvil eran las 11 de la noche, se habían pasado casi tres horas hablando en ese banco, el tiempo se le había pasado volando, estaba empezando a sentir algo muy especial por ese chico, ese chico que a pesar de todo, estaba todos los días con ella, animandola.
sábado, 5 de enero de 2013
La Decisión De María
Tenía que ser fuerte, no podía derrumbarse, estaba paseando con Mario por el parque, bajo un montón de árboles y niños correteando a su alrededor, niños en los columpios y jugando al fútbol, ellos seguían sin decirse nada, pero Mario le había hecho una pregunta, le había preguntado por su amigo y ella no le había respondido, se lo tenía que contar, se tenía que deshaogar con alguien así que le respondío:
- Pues la verdad esque está mal, está en coma, pero lo curioso es que cuando he ido a entrar a la habitación, ni él ni su madre estaban, he preguntado en recepción pero no me han querido decir nada.
María, recorrdaba las palabras que le había dicho hace un par de horas, le había susurrado al oído, esas palabras de cariño y emoción que habían hecho que ahora se pusiera a llorar las recordava, recordava cada palabra, cada letra.
Pero su peor momento fue a la habitación y no estaba, tenía que olvidarse de eso, ahora esta con Mario y coco, y debe prestarles atención, estaba con ellos y debía estar ausente por unas horas, ausente de lo que pasaba en el hospital.
Mario la sacó de sus pensamientos, y le dijo:
- Lo siento muchísimo de verdad, ¿pero no crees que estás pasando demasiado tiempo en el hospital ?, necesitas relacionarte con más gente, y salir un poco, ¿ no crees?
Tenía razón, pero no podía dejar solo a su amigo, se sentía culpable por lo que le había pasado, pero tenía razón. Tenía que relacionarse con más gente.
- Pues la verdad esque está mal, está en coma, pero lo curioso es que cuando he ido a entrar a la habitación, ni él ni su madre estaban, he preguntado en recepción pero no me han querido decir nada.
María, recorrdaba las palabras que le había dicho hace un par de horas, le había susurrado al oído, esas palabras de cariño y emoción que habían hecho que ahora se pusiera a llorar las recordava, recordava cada palabra, cada letra.
Pero su peor momento fue a la habitación y no estaba, tenía que olvidarse de eso, ahora esta con Mario y coco, y debe prestarles atención, estaba con ellos y debía estar ausente por unas horas, ausente de lo que pasaba en el hospital.
Mario la sacó de sus pensamientos, y le dijo:
- Lo siento muchísimo de verdad, ¿pero no crees que estás pasando demasiado tiempo en el hospital ?, necesitas relacionarte con más gente, y salir un poco, ¿ no crees?
Tenía razón, pero no podía dejar solo a su amigo, se sentía culpable por lo que le había pasado, pero tenía razón. Tenía que relacionarse con más gente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)