María y Mario estaban a mitad camino del hospital, se habían dejado al pequeño coco en la habitación no podían llevarlo a los lugares donde la chica tenía pensado ir, estaba el uno al lado del otro, María se echó la mano al bolsillo y busco su móvil, lo encontró fácilmente, se lo ofreció a Mario y le dijo:
- Toma, llama a tu familia, y dile que vas a pasar unos días en mi casa, que no están mis padres, y que vamos a montar una fiesta, solo si quieres, lo digo por lo de las heridas... - le dijo mirando de arriba a abajo
- Esta bien, le llamaré y le diré a mi hermana que ... bueno ya me inventaré algo - Cogió el móvil, y empezó a marcar el número de su casa, Un bip. Nada. Dos bips. Nada. Tres bips. Una voz femenina e infantil sonó tras el móvil.
- Enana ¿estás sola? ¿o con la canguro?,
- Con Martina - dijo la dulce voz, a través del teléfono
- Vale, con la canguro, bueno, pues ahora me pasaré a verte un rato,a jugar, y me tendré que ir, que tengo que hacer unas cosas ¿vale enana?
- Vale Tete, te quiero- dijo la dulce voz
- Yo más princesa, nos vemos luego.
Se despidieron, y sin darse cuenta, ya estaban en la puerta del hospital, María se había dado cuenta de la felicidad que Mario tenía en los ojos, había hablado con su hermana, hacía tiempo que no lo hacía, recibió su móvil y se lo guardó en el bolsillo, hacía tiempo que no veía a Mario tan feliz, se pusieron frente al celular de las puertas correderas del hospital, estas se abrieron, entraron y se dirigieron hacia los ascensores, estaban todos cogidos y en las plantas más altas, pulsaron al botón que había en la pared, los marcadores que habían en la parte superior del ascensor, empezaron a descender, había uno que ya le faltaba poco para llegar, ya estaba en la planta en la que se encontraban ellos y se abrieron las puertas del ascensor, salió la gente que había dentro de este, y María pulsó el botón del piso número dos, su amigo estaba en la 220, la verdad, le haría mucha ilusión verle, aunque estuviera intubado y postrado en una cama, por quién sabe cuanto, puede que sean días, meses, incluso años, o incluso horas, horas en las que puede que ahora mismo se despierte, y sean felices, que le cuente todo lo que le ha pasado, lo de la pelea, la vuelta de su hermano de la vuelta del Sudáfrica que está apunto de encontrar una vacuna contra cualquier tipo de cáncer y que entonces le curaría, y podrían ser felices, reír juntos, y le diría lo mucho que lo siente, que siente no haber podido haber hecho antes nada, para poder haberle ayudado.
Ya habían salido del ascensor, estaban delante de la puerta y al abrir la puerta todo cambiaría.
Aqui podrás encontrar pequeños relatos cortos que se me ocurren espero que os gusten y para mi es un placer poder compartirlo con todos y cada uno de vosotros muchisimas gracias , disfuten !!!
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sábado, 23 de febrero de 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
La Decisión De María
Después de ese recibimiento, María y Adrían subieron a la habitación de este, dejaron todas las cosas, dentro de la habitación y al salir de la habitación, Mario se cruzó con Adrían, estos dos echaron una mirada desafiante a los ojos, pero ninguno de los dos se paró a decirse nada, María iba felizmente cogida al brazo de su hermano, hasta que llegaron a la habitación del chico, llevaba un tiempo cerrada, quizá desde cuando este se fue, estaba todo apagado. María llevaba una de las maletas de su hermano, pesaba un montón pero oía cosas que parecían sonajeros, pero a ella le daba igual si le había traído algo o no, su mejor regalo había sido él.Una vez dentro de la habitación dejaron las cosas encima de la cama y María le dijo a su hermano tímidamente:
- Bueno, te dejo para que te pongas cómodo y te instales, ahora nos vemos hermanito, que tienes muchas cosas que contarme, como que has hecho durante todo este tiempo, si te has enamorado, si ... yo que se todo, que hace muchísimo que no se de ti , y la verdad, te echaba de menos.
Estaba ya casi en la puerta, cuando este le respondió:
- Bueno, y tu que me tienes que contar, ¿estás enamorada? ¿quién es el chico ese que hay en casa? ¿ te ha hecho algo? ¿y hay algo nuevo?, bueno ratona, no pasa nada, ya me lo contaras cuando quieras.
María entró en su habitación y se puso unas zapatillas cómodas para ella, eran unas victoria de color rojo, que eran las que más destacaban, les había roto el cordón, iba más cómoda sin ellos, se puso unos shorts vaqueros, y una camiseta de color blanco, antes de salir de la habitación cogió su móvil y abrió la puerta de tal manera que al abrirla se hizo daño en un brazo, y delante de esa puerta, estaba Mario, se había puesto su ropa de calle, parecía que se habían leído el pensamiento. Al abrir la puerta, Maria dijo:
- ¡ COÑO QUE SUSTO! -dijo poniéndose la mano en el pecho
María quería llevar a Mario a una serie de lugares, empezando por el hospital en el que estaba ingresado su amigo Marcos, estaba en coma, desde hacía unos días pero la última vez que lo vio, fue la mañana antes de irse a hacerse los análisis.
Bajaron juntos las escaleras, se dirigieron a la cocina, Lucía ya había terminado de hacer las tortitas para todos estaban puestas en la mesa de la cocina, se sentaron todos, uno al lado del otro, Nacho, Lucía, María, Mario, Adrián, estaban sentados en esa mesa circular, después de dar el primer bocado a las tortitas, Adrián le dijo a su madre lucía:
-Joé, como echaba de menos esto mamá, como nos cuidas.
Todos echaron a reír, María estaba un poco ausente, ya había acabado su desayuno, estaba delicioso, pero tenía que irse, así que se levanto de la mesa, y se puso a darle besos a todos, y a su hermano le dió un abrazó por detrás y un beso en la mejilla, y esta dijo cariñosamente:
-Te quiero Tete, nos vemos luego, y te cuento todo.
Y sin decir más palabras se dirigió hacia la puerta, y se encaminó hacia el hospital, lugar donde cambiarían muchas cosas.
- Bueno, te dejo para que te pongas cómodo y te instales, ahora nos vemos hermanito, que tienes muchas cosas que contarme, como que has hecho durante todo este tiempo, si te has enamorado, si ... yo que se todo, que hace muchísimo que no se de ti , y la verdad, te echaba de menos.
Estaba ya casi en la puerta, cuando este le respondió:
- Bueno, y tu que me tienes que contar, ¿estás enamorada? ¿quién es el chico ese que hay en casa? ¿ te ha hecho algo? ¿y hay algo nuevo?, bueno ratona, no pasa nada, ya me lo contaras cuando quieras.
María entró en su habitación y se puso unas zapatillas cómodas para ella, eran unas victoria de color rojo, que eran las que más destacaban, les había roto el cordón, iba más cómoda sin ellos, se puso unos shorts vaqueros, y una camiseta de color blanco, antes de salir de la habitación cogió su móvil y abrió la puerta de tal manera que al abrirla se hizo daño en un brazo, y delante de esa puerta, estaba Mario, se había puesto su ropa de calle, parecía que se habían leído el pensamiento. Al abrir la puerta, Maria dijo:
- ¡ COÑO QUE SUSTO! -dijo poniéndose la mano en el pecho
María quería llevar a Mario a una serie de lugares, empezando por el hospital en el que estaba ingresado su amigo Marcos, estaba en coma, desde hacía unos días pero la última vez que lo vio, fue la mañana antes de irse a hacerse los análisis.
Bajaron juntos las escaleras, se dirigieron a la cocina, Lucía ya había terminado de hacer las tortitas para todos estaban puestas en la mesa de la cocina, se sentaron todos, uno al lado del otro, Nacho, Lucía, María, Mario, Adrián, estaban sentados en esa mesa circular, después de dar el primer bocado a las tortitas, Adrián le dijo a su madre lucía:
-Joé, como echaba de menos esto mamá, como nos cuidas.
Todos echaron a reír, María estaba un poco ausente, ya había acabado su desayuno, estaba delicioso, pero tenía que irse, así que se levanto de la mesa, y se puso a darle besos a todos, y a su hermano le dió un abrazó por detrás y un beso en la mejilla, y esta dijo cariñosamente:
-Te quiero Tete, nos vemos luego, y te cuento todo.
Y sin decir más palabras se dirigió hacia la puerta, y se encaminó hacia el hospital, lugar donde cambiarían muchas cosas.
lunes, 11 de febrero de 2013
La Decisión De María
- DÍA 5- - 28 de junio-
Eran las cinco de la mañana, llevaba toda la noche sin dormir, hacía mucha calor para ello, tenia las tentaciones de irse a dormir con Mario, pero no sabe si estaba despierto, se acomodó en la cama, y cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir, ya eran las diez de la mañana, y oía ruidos por la zona de la cocina, se levantó y se dirigió hacia la cocina, estando apunto de bajar el primer escalón de las escaleras que comunicaban los dos pisos, oyó como se abría la puerta de la habitación de Mario, iba sin camiseta, María sentía un cosquilleo en el estómago, se cruzaron los ojos, y dijo este:
- Buenos días, ¿has dormido bien?
- Yo estupendamente y ¿tu?- miente
- También
- Oye, ¿quieres desayunar?, supongo que mi madre estará haciendo tortitas con nata y chocolate caliente.
- Voy al baño y bajo, que ese desayuno no está todos los dias.
A María se le hacía la boca agua solo de pensar en lo que había para desayunar, empezó a bajar las escaleras, cuando ya estaba casi en la puerta de entrada, para girar e ir a la cocina, cuando escuchó el timbre de la puerta. Se a cercó hasta la puerta la abrió y se llevó una sorpresa muy grande, el que estaba encima de ese pequeño felpudo en el que ponía, " BIENVENIDO" con una maleta colgada en el hombro y otra en el suelo, el chico que había ahí era su hermano Adrián, el que todo el mundo llama " El Adri" estaba enfrente de ella, allí delante de sus ojos, mirándole con una sonrisa de oreja a oreja, cuando María salió de aquel estado de emoción, no se creía que su hermano estuviera allí, el chico entró en el salón y directamente entraron en un profundo abrazo. María había echado en falta la ausencia de su hermano, quería que hubiera estado ahí para consolarla en sus peores momentos, como cuando Marcos entró en coma, o cuando le dejó su primer novio.
Estaba muy contenta de que estuviera allí con ella, no sabía que decirle, pero también estaba un poco incómoda, no quería que Mario y Adrían se llevaran mal, en ese instante, Lucía la madre de los chicos salió al lugar donde había tanto escándalo, al ver que su hijo Adrián estaba allí, rompió a llorar, estaba emocionada de que estuviera allí, la familia se abrazó durante un rato y en ese instante, el chico dijo con unas cuantas lágrimas en los ojos:
- Menudo recibimiento, no esperaba que fuera así, pero la verdad es que me ha gustado, y ya os echaba de menos, pero muchísimo, y tu enana, no llores, que ahora voy a estar aquí, contigo durante mucho tiempo, no me voy a separar de ti en muchísimo tiempo, para que lo sepas.
Y a partir de ese momento, las cosas cambiarían.
Eran las cinco de la mañana, llevaba toda la noche sin dormir, hacía mucha calor para ello, tenia las tentaciones de irse a dormir con Mario, pero no sabe si estaba despierto, se acomodó en la cama, y cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir, ya eran las diez de la mañana, y oía ruidos por la zona de la cocina, se levantó y se dirigió hacia la cocina, estando apunto de bajar el primer escalón de las escaleras que comunicaban los dos pisos, oyó como se abría la puerta de la habitación de Mario, iba sin camiseta, María sentía un cosquilleo en el estómago, se cruzaron los ojos, y dijo este:
- Buenos días, ¿has dormido bien?
- Yo estupendamente y ¿tu?- miente
- También
- Oye, ¿quieres desayunar?, supongo que mi madre estará haciendo tortitas con nata y chocolate caliente.
- Voy al baño y bajo, que ese desayuno no está todos los dias.
A María se le hacía la boca agua solo de pensar en lo que había para desayunar, empezó a bajar las escaleras, cuando ya estaba casi en la puerta de entrada, para girar e ir a la cocina, cuando escuchó el timbre de la puerta. Se a cercó hasta la puerta la abrió y se llevó una sorpresa muy grande, el que estaba encima de ese pequeño felpudo en el que ponía, " BIENVENIDO" con una maleta colgada en el hombro y otra en el suelo, el chico que había ahí era su hermano Adrián, el que todo el mundo llama " El Adri" estaba enfrente de ella, allí delante de sus ojos, mirándole con una sonrisa de oreja a oreja, cuando María salió de aquel estado de emoción, no se creía que su hermano estuviera allí, el chico entró en el salón y directamente entraron en un profundo abrazo. María había echado en falta la ausencia de su hermano, quería que hubiera estado ahí para consolarla en sus peores momentos, como cuando Marcos entró en coma, o cuando le dejó su primer novio.
Estaba muy contenta de que estuviera allí con ella, no sabía que decirle, pero también estaba un poco incómoda, no quería que Mario y Adrían se llevaran mal, en ese instante, Lucía la madre de los chicos salió al lugar donde había tanto escándalo, al ver que su hijo Adrián estaba allí, rompió a llorar, estaba emocionada de que estuviera allí, la familia se abrazó durante un rato y en ese instante, el chico dijo con unas cuantas lágrimas en los ojos:
- Menudo recibimiento, no esperaba que fuera así, pero la verdad es que me ha gustado, y ya os echaba de menos, pero muchísimo, y tu enana, no llores, que ahora voy a estar aquí, contigo durante mucho tiempo, no me voy a separar de ti en muchísimo tiempo, para que lo sepas.
Y a partir de ese momento, las cosas cambiarían.
viernes, 8 de febrero de 2013
La Decisión De María
María estaba delante de la puerta de su habitación, ya había escuchado a Mario entrar en ella, estaba pensativa, dubitativa. Dio un suspiro, y dobló el pomo de la puerta, se abrió, y allí sentada, en esa cama, con sabanas de colores y unas paredes, rojas y otras con papel de Londres, esa cama nido que había justo pegada a la ventana de la habitación, estaba la luz encendida, tenía mucha intensidad aquella habitación, allí estaba sentado él, con la cara llena de magulladuras, María dejó el botiquín encima de la mesilla de noche, lo abrió cogió un poco de algodón y el alcohol echó unas gotas sobre el algodón y lo puso en la herida que Mario tenía encima de la ceja derecha, el chico, hizo un pequeño gesto de queja, la chica se dio cuenta y le dijo sigilosamente, ya que no quería despertar a su madre, que se había ido a dormir:
- Perdona, no quería hacerte daño
- Tranquila, no te preocupes.
Volvió a repetir este gesto unas cuantas veces por las heridas que tenía por el cuerpo. ya había acabado, maría buscaba su móvil en el bolso que había dejado en su habitación, al abrirlo se dio cuenta de que el pequeño Coco, se había quedado dormido dentro se su bolso, intentó cogerlo con cuidado y lo puso en su cama, cogió el móvil, y lo puso a cargar estaba apagado, lo había apagado a la tarde estaba cansada de recibir esa llamada extraña que todas las semanas recibía, se fue a su armario, y buscó ropa de chico, quizá tuviera alguna guardada antes de que su hermano mayor se fuera de viaje a la el África del sur con médicos sin fronteras, en busca de una vacuna contra el cáncer y el sida, la verdad, hacía mucho tiempo que no hablaba con él, tenía unas ganas locas de hacerlo, pero hacía ya más de seis meses que no hablaba con él quería abrazarlo, contarle como le va todo, lo que le ha pasado, y vamos, su vida en general desde que él se fue hace ya mas de un año y medio.
María encontró lo que buscaba, encontró un pantalón del pijama que le regalo a su hermano cuando tenía diecisiete años, se volvió y le entregó a Mario el pantalón del pijama, junto con la camiseta que había encima de este. Mario cuando le entregó el pijama, le miró con una de esas caras que ponía él, cuando algo le resultaba extraño, echaron a reír los dos, y la chica, le dijo de manera cariñosa e irónica:
- Que quieres es de mi hermano cuando tenía diecisiete años, y algunas veces me lo pongo para sentirle cerca de mi, ahora está en África y además me lo quedé porque... estas ocasiones no se dan todos los días.
- Ah vale, bueno saberlo, siempre es bueno saber que puedes quedarte a dormir en casa de una amiga cuando vienes de la discoteca y con una borrachera del copón.
- Pero no seas tonto, que sabes que siempre me toca ir contigo, ya sabes.... bueno, yo creo que es hora de irse a dormir, porque mañana tenemos que hacer muchas cosas- le dijo María empujando a Mario suavemente hacía la puerta.
- Pe..pe...pero que tenemos que hacer
María abrió la puerta y le dijo saliendo de la habitación:
- Ya lo verás mañana, ale buenas noches que descanses.
Y cerró la puerta pero mañana sería un día lleno de sorpresas para María.
- Perdona, no quería hacerte daño
- Tranquila, no te preocupes.
Volvió a repetir este gesto unas cuantas veces por las heridas que tenía por el cuerpo. ya había acabado, maría buscaba su móvil en el bolso que había dejado en su habitación, al abrirlo se dio cuenta de que el pequeño Coco, se había quedado dormido dentro se su bolso, intentó cogerlo con cuidado y lo puso en su cama, cogió el móvil, y lo puso a cargar estaba apagado, lo había apagado a la tarde estaba cansada de recibir esa llamada extraña que todas las semanas recibía, se fue a su armario, y buscó ropa de chico, quizá tuviera alguna guardada antes de que su hermano mayor se fuera de viaje a la el África del sur con médicos sin fronteras, en busca de una vacuna contra el cáncer y el sida, la verdad, hacía mucho tiempo que no hablaba con él, tenía unas ganas locas de hacerlo, pero hacía ya más de seis meses que no hablaba con él quería abrazarlo, contarle como le va todo, lo que le ha pasado, y vamos, su vida en general desde que él se fue hace ya mas de un año y medio.
María encontró lo que buscaba, encontró un pantalón del pijama que le regalo a su hermano cuando tenía diecisiete años, se volvió y le entregó a Mario el pantalón del pijama, junto con la camiseta que había encima de este. Mario cuando le entregó el pijama, le miró con una de esas caras que ponía él, cuando algo le resultaba extraño, echaron a reír los dos, y la chica, le dijo de manera cariñosa e irónica:
- Que quieres es de mi hermano cuando tenía diecisiete años, y algunas veces me lo pongo para sentirle cerca de mi, ahora está en África y además me lo quedé porque... estas ocasiones no se dan todos los días.
- Ah vale, bueno saberlo, siempre es bueno saber que puedes quedarte a dormir en casa de una amiga cuando vienes de la discoteca y con una borrachera del copón.
- Pero no seas tonto, que sabes que siempre me toca ir contigo, ya sabes.... bueno, yo creo que es hora de irse a dormir, porque mañana tenemos que hacer muchas cosas- le dijo María empujando a Mario suavemente hacía la puerta.
- Pe..pe...pero que tenemos que hacer
María abrió la puerta y le dijo saliendo de la habitación:
- Ya lo verás mañana, ale buenas noches que descanses.
Y cerró la puerta pero mañana sería un día lleno de sorpresas para María.
domingo, 3 de febrero de 2013
La Decisión De María
María continuaba abrazada a Mario, estaba a su lado, ya había dejado de llorar, se alegraba de que estuviera bien, se separaron y mario le acarió la mejilla limpiandole las lágrimas que a la chcia le habían caido de sus ojos, al mismo tiempo le decía:
- No llores, princesa, que tus lloros, son mi tristeza, que tu alegría es mi felicidad, y tu eres mi vida. Se que me han pegado unos chavales que te querrían hacer vete a saber el que, no me lo quiero ni imaginar, siento que te he decpcionado como persona, porque no te he defendido bien, y me hubiera gustado hacerlo, pero he pordido, se que soy un fracaso de...
Pero Mario no acabó lo que le estaba diciendo a María en medio de la penumbra, en aquella habitación con paredes verdes y una cama de noventa con sábanas azules.
María le puso el dedo índice en los labios, tenia una ganas locas de besarlo, pero tenía que resistirse, estaba perdidamente enamorada de él, sentía ese pequeño cosquilleo en el estomágo. Le miró y le dijo:
- Voy a por botiquín a curarte esas heridas, ves a mi habitación - señalando hacia la pared de la derecha- te curo allí y esta noche la pasas aquí, y no quiero un no por respuesta.
María se levantó de la cama, y salió por la puerta, encaminó hacia el baño, cerró la puerta y se sentó en el suelo, le calleron unas lágrimas silenciosas no queria que nadie la oyera.
Se levantó y buscó dentro del armarito el pequeño botiquín, lo cojío y se dirigió a su habitación.
- No llores, princesa, que tus lloros, son mi tristeza, que tu alegría es mi felicidad, y tu eres mi vida. Se que me han pegado unos chavales que te querrían hacer vete a saber el que, no me lo quiero ni imaginar, siento que te he decpcionado como persona, porque no te he defendido bien, y me hubiera gustado hacerlo, pero he pordido, se que soy un fracaso de...
Pero Mario no acabó lo que le estaba diciendo a María en medio de la penumbra, en aquella habitación con paredes verdes y una cama de noventa con sábanas azules.
María le puso el dedo índice en los labios, tenia una ganas locas de besarlo, pero tenía que resistirse, estaba perdidamente enamorada de él, sentía ese pequeño cosquilleo en el estomágo. Le miró y le dijo:
- Voy a por botiquín a curarte esas heridas, ves a mi habitación - señalando hacia la pared de la derecha- te curo allí y esta noche la pasas aquí, y no quiero un no por respuesta.
María se levantó de la cama, y salió por la puerta, encaminó hacia el baño, cerró la puerta y se sentó en el suelo, le calleron unas lágrimas silenciosas no queria que nadie la oyera.
Se levantó y buscó dentro del armarito el pequeño botiquín, lo cojío y se dirigió a su habitación.
viernes, 1 de febrero de 2013
La Decisión De María
Estaban cerca de donde la chica vivía, estaban solo a cinco minutos iba a paso muy lento, Mario iba recuperando la conciencia poco a poco. Era bien entrada la madrugada, hacía calor, o eso creía. A lo lejos se veía la casa de María, estaban las luces del salón encendidas, su madre quizá estaría despierta, a María se le pintó una sonrisa tonta en la cara. Ya estaban delante de la puerta del jardín, donde un pequeño camino de piedra llevaba a la entrada de la casa. María sacó las llaves de su pequeño y llamativo bolso, y abrió la puerta, pero sin soltarse de Mario, quería evitar que se cayese al suelo, María al entrar, percibió el sonido de la televisión, le pareció que estaban echando una película de estas romanticonas, era el momento en el que el chico besa a la chica, bajo la luz de la luna y de las estrellas, le pareció percibir que su madre estaba dormida, no quería hacer mucho ruido, no quería despertarla, pero ya lo había hecho, Lucía se levantó de aquel sofá que parecía cómodo y dijo antes de darse la vuelta:
- Hola cariño, ¿ya estás en casa?- dijo la madre girándose y poniendo una cara de susto, miedo, y sorpresa.
- Si Mamá, tranquila estamos bien, se ha peleado por mi, y estábamos cerca de casa, y quería traerlo aquí para que descansara y curarle todas las heridas, ¿se puede quedar mamá ?
- ¿ PERO QUE HA PASADO? CUÉNTAMELO, CLARO QUE SE PUEDE QUEDAR , PERO AHORA LLAMAS A SU MADRE Y LE DICES QUE ESTÁ AQUÍ ¿VALE? - le díjo Lucía a su pequeña de dieciséis años, abrazándola al mismo tiempo.
María no respondió, pero asintió a la pregunta de su madre, al lado de su habitación había una de invitados, subió las escaleras con Mario cojido del cuello de la chica para evitar su caída, llegó a la puerta de la habitación de invitados, estaba cerrada, llevaba un par de meses así, no venía nadie a dormir a su casa, abrió la puerta, y le dió al interruptor de la luz, pero esta no iba, María soltó una palabra malsonante, y acompañó a Maro hasta la cama, lo sentó en esta y encendió la luz que había en la mesita de noche, ahora se veía el interior de la habitación. Era una habitación pequeña, con las paredes pintadas en color verde. En ese instante le vinieron a la mente cuando su madre estaba embarazada de su hermano, y los tres estaban pintando la habitación para el niño, era una imagen muy enternecedora, su hermano...No terminó aquel pensamiento cuando una voz masculina dentro de la habitación le llamaba, esta se dió cuenta de que era Mario y al recordar las imágenes de su madre embarazada le habían hecho caer de los ojos unas cuantas lágrimas silenciosas, cuando esta voz le volvió a llamar, rápidamente se limpió con la mano las lágrimas y atendió a aquel chico sentado en el borde de aquella cama con sábanas azules.
El chico en medio de la penumbra y medio jadeante, le dijo a la chica que había delante de ella:
- ¿Donde estamos? ¿Que ha pasado ?
María le miró, rompió a llorar y se abrazo fuertemente a Mario.
- Hola cariño, ¿ya estás en casa?- dijo la madre girándose y poniendo una cara de susto, miedo, y sorpresa.
- Si Mamá, tranquila estamos bien, se ha peleado por mi, y estábamos cerca de casa, y quería traerlo aquí para que descansara y curarle todas las heridas, ¿se puede quedar mamá ?
- ¿ PERO QUE HA PASADO? CUÉNTAMELO, CLARO QUE SE PUEDE QUEDAR , PERO AHORA LLAMAS A SU MADRE Y LE DICES QUE ESTÁ AQUÍ ¿VALE? - le díjo Lucía a su pequeña de dieciséis años, abrazándola al mismo tiempo.
María no respondió, pero asintió a la pregunta de su madre, al lado de su habitación había una de invitados, subió las escaleras con Mario cojido del cuello de la chica para evitar su caída, llegó a la puerta de la habitación de invitados, estaba cerrada, llevaba un par de meses así, no venía nadie a dormir a su casa, abrió la puerta, y le dió al interruptor de la luz, pero esta no iba, María soltó una palabra malsonante, y acompañó a Maro hasta la cama, lo sentó en esta y encendió la luz que había en la mesita de noche, ahora se veía el interior de la habitación. Era una habitación pequeña, con las paredes pintadas en color verde. En ese instante le vinieron a la mente cuando su madre estaba embarazada de su hermano, y los tres estaban pintando la habitación para el niño, era una imagen muy enternecedora, su hermano...No terminó aquel pensamiento cuando una voz masculina dentro de la habitación le llamaba, esta se dió cuenta de que era Mario y al recordar las imágenes de su madre embarazada le habían hecho caer de los ojos unas cuantas lágrimas silenciosas, cuando esta voz le volvió a llamar, rápidamente se limpió con la mano las lágrimas y atendió a aquel chico sentado en el borde de aquella cama con sábanas azules.
El chico en medio de la penumbra y medio jadeante, le dijo a la chica que había delante de ella:
- ¿Donde estamos? ¿Que ha pasado ?
María le miró, rompió a llorar y se abrazo fuertemente a Mario.
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