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martes, 14 de enero de 2014

La Decisión De María

Eran las diez de la mañana. María se acomodó en el cabezal de la cama, y empezaron a desayunar, María miró el reloj que había situado en la mesita de noche, Marcaba las diez y media, se comió el último trozo de tortita, y le dijo a Mario:

-          Vístete que nos vamos al hospital.
                                              -         Ya? ¿Y a que vamos?, con lo agusto que estamos aquí, los dos juntitos, abrazaditos.

-          Pues a ver a mi sobrina… a hablar con… bueno ¿te vistes?
                                             -         ¿Ha hablar con quién? ¿Con marcos? ¿Y que le vas a decir?
                                                  -           No lo sé, ya lo pensaré, pero es mi amigo, yo por él…. Moriria ¿sabes?

No tardaron ni cinco, minutos en vestirse, o por lo menos María, salieron de la casa, emprendieron camino hacia el hospital. En un semáforo, entrelazaron sus manos. Estaban a tres minutos del hospital. Subieron a la habitación de Sonia, su hermano, Adrián ya estaba despierto, se percató de que entraban cogidos de la mano, y la chica rápidamente se abalanzó sobre él.

-            ¿Cómo estás?
                                                       -           Bien, ¿Dónde habéis estado?
                                                      
                                                       -           En un bar de por ahí fuera, tomándonos algo. –Miente.
Adrián se fue al baño de la habitación. Y María aprovechó que estaban un momento a solas para besar a Mario. Adrián les pillo de pleno. Ellos no se percataron, pero luego iba a tener una amistosa charla con Mario.

Cuando María abandonó la habitación Adrián y Mario se quedaron a solas. Adrián le dijo:
                                                      -          Mario, ¿que habéis hecho?- dijo muy seriamente.

-          Ir a tomar algo- sigue con la mentira.
                                                     -          Os he pillado besándoos, ¿Qué habéis hecho?, ¿qué le has hecho?

-          Nada, lo prometo.
                                                    -       Mira niñato, no soy tonto ¿vale? , tuve un hijo con diecisiete años. Y ahora mi hermana, tiene la misma edad, y tú sabes que los tíos en esa edad, estamos un poco salidos. Ahora la he visto feliz, pero como vea que cae una sola lágrima de sus ojos. Voy  a por ti. Como me la preñes, voy  a por ti. Así que hazla feliz. Se lo merece.
Lo soltó como si fuese un trapo, entró en ese momento María en la habitación, miró a Mario a los ojos, se le notaba que tenía miedo. Y miro a su hermano, tenía una mirada desafiante. De esas que acojonan a alguien. Preguntó muy seria:

-          ¿Qué ha pasado aquí dentro?

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