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domingo, 4 de noviembre de 2012

La Decisión De María


María empezó a subir las escaleras hacia su habitación, llegó y abrió el armario buscó en sus vestidos, y entre todos los que había que le gustaba, destacó uno azul y blanco, que era el que más le gustaba.Lo sacó del armario, y se fue al zapatero a buscar unos zapatos, que fueran a conjunto con el vestido, y acudió al baño, dejó las cosas sobre el lavabo y se metió en la ducha, pasó cinco minutos bajo el chorro de agua fría, cuando decidió que debería de terminar de ducharse. Salió y se puso ese precioso vestido, sacó su estuche de maquillaje, y se empezó a maquillar, miro la hora, eran las siete, tenía que llamar a Almudena. Terminó de maquillarse y arreglarse, se puso los zapatos y cogió un bolso.
Cojió su iPhone, y buscó el número de Almudena, lo encontró enseguida, marcó y al primer tono contestaron con una voz muy alegre:
                                                 - Dime fea- dijo Almudena- ¿que favor quieres que te haga ahora ?
                                                 - Vaya, gracias por el piropo,- rieron al unisono las dos- ¿y como sabes que es para pedirte un favor ?
                                                 - Pues porque siempre que me llamas a estas horas, es que quieres algun favor de mi ¿ o no es así ?
                                                 - Vale, si tienes razón, necesito que me cubras- María le contó la conversación con Mario esta mañana y cuando terminó de contárselo dijo- ¿ lo harás por mi ?
                                                 - Claro tía, entonces, ¿como siempre no ?- dijo la amable y dulce chica, que había al otro lado del teléfono.
                                                  - Vale, tía, muchísimas gracias, te debo otro favor- dijo mirando la hora
                                                  - Oye, mañana llámame y me cuentas que tal te ha ido ¿vale?
                                                  - Vale, perfecto, te dejo, que me tengo que terminar de arreglar, un beso fea, te quiero- esas fueron las últimas palabras que habló con Almudena ese día.
Se terminó de arreglar, y antes de bajar, llamó a Mario, marcó el número y al segundo pitido contestaron
                                                  - Dime María- dijo la amable voz, con la que había quedado esta noche
                                                  - Oye Mario ¿Donde estás? - dijo en un tono preocupado
                                                  - ¿Yo? en la esquina de tu casa apunto de girar- dijo sin saber que pasaba
                                                  - Vale , perfecto espérame ahí, que ahora acudiré yo, ahora te cuento ¿vale?- dijo terminando la conversación
                                                  - Ahora nos vemos, hasta luego.
                                                  - Hasta luego.
María bajó las escaleras, para despedirse de su madre, y de Nacho, que estaba por ahí rondando. Terminó de bajar, cuando su madre le dijo:
                                                  - María cariño, estás guapísima- le dijo muy sorprendida
                                                  - Gracias mamá, -dijo sonriente- bueno mamá, yo ya estoy, y me voy ¿vale? que Almudena me está esperando- y despidió de su madre con un dulce beso
Salió por la puerta, pasó por el jardín, y salió a la calle, en busca de Mario.

                                                 

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