- Ya está dormida… son uno angélicos cuando duermen, ¿Por qué no se quedarán así cuando duermen? Y…. bueno, ¿Qué quieres que hagamos?
- Ver una película…
- CREPÚSCULO NO, POR FAVOR…
- Sabes que es la que más me gusta…
- Pero si la hemos visto más de mil veces…
- Pero es que tan bonita… y está tan bueno… ya sabes que me gusta el lobo, aunque el vampiro, también tiene su punto…
- En fin… venga vale…
La chica dio un brinco y le dio un beso en la comisura del labio a Mario, corrió hacia el reproductor de DVD, y se tumbó en el sofá Mario se sentó con ella, y empezaron a ver la película.
Cuando estaban a mitad de película, María se tumbó sobre las rodillas de Mario, empezó a bostezar. Mario echó una sonrisa picarona, sabía que se iba a quedar dormida. Aunque no le vendría nada mal, porque después del día que ha pasado, no le vendría nada mal.
- Si piensas que me voy a quedar dormida te equivocas, esta vez no tengo sueño.
- No, si yo no digo nada.
- Pero seguramente lo habrás pensado.
Tenía razón lo había pensado, pero la conocía muy bien para no saber que se iba a quedar dormida.
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