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jueves, 23 de mayo de 2013

La Decisión De María

Tenía hambre. Esa escena de quedarse dormida en sus rodillas, le recordaba a las típicas películas de amor que varias escenas después el chico besa a la chica, y se enamoran.
La verdad es que está indecisa. ¿Marcos o Mario? Está enamorada de los dos, aunque después de lo sucedido con Marcos, la verdad, lo único que tiene es ganas de llorar, necesita un fuerte abrazo, y que le digan que todo le va a salir bien. Que Marcos se va a salir de ese jodido cáncer, o que a Mario le van a ir las cosas mejor, con su hermana y Martina, porque desde lo de su madre… No encontraba nada. Tenía hambre. Abrió la nevera y buscó algo por ahí dentro, pero tenía curiosidad, no sabía qué hora era.
Buscó su iphone en uno de los bolsillos de su pantalón, lo desbloqueó, y miró la pantalla y ponían las siete y media de la tarde. Tenía veintitres llamadas perdidas.
Una era de su madre, otra era del “número” ese desconocido y la otra era de Nacho.
Cuando vio que eran su hermano, su madre y su padrastro, se preocupó, se levantó, marcó el número de su hermano, lo llamó.
Un bip. Nada. Dos bips. Una voz muy preocupada contestó al otro lado de la línea, y contesto diciendo:
                           -   DONDE ESTÁS? LLEVAMOS TODO EL DÍA BUSCANDOTE… DEPUÉS DE LO QUE HA PASADO… UFF… MENOS MAL QUE ESTÁS VIVA, NO PODRÍA SOPORTAR PERDERTE OTRA VEZ, HEMOS LLAMADO A MARIO Y NADA, ¿DONDE RECORCHOLIS ESTÁIS?- dijo finalmente quebrándose la voz.
                          -¿Pero, que ha pasado? ¿Por qué estáis así? Estoy con Mario, estoy en su casa y me he quedado dormida, viendo esas películas noñas como tú les llamas.
                         -¿Es que no has visto las noticias o qué? ¿No ibas a ir hoy a ese sitio raro con tus amigos de acampada?
No se acordaba, acudió hacia el salón y buscó el mando de la tele. No lo encontraba. Allí estaba en el braco del sofá. Se acercó a por él y le dio al botoncito rojo donde ponía “Power”. Encendió la tele. Estaban las típicas noticias de última hora. Continuaba con su hermano al teléfono. Se le oía como decía “¿estás ahí?” pero la noticia le hizo llorar. Se echó a llorar. Gritó. Se le calló el teléfono al suelo, y se arrodillo en el suelo. En ese momento notó la voz de Mario como le preguntaba.
                           - MARÍA ¿QUÉ TE PASA?, ¿ESTÁS BIEN? CONTESTAME,DIME ALGO
La chica seguía llorando en el suelo, Mario la abrazaba  e intentaba consolarla, no sabía que le pasaba, pero esperaba, que se le pasara pronto. 

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