María ya estaba con el médico, las palabras que le había dicho, le había hecho casi llorar a ella misma, Marcos no se podía morir, no, no podía era su mejor amigo.
Entraron a una sala llena de aparatos, había dos taburestes altos con una mesa que parecía de acero inoxidable, y muchas agujas, María intentaba no pensar en ello, sería peor si lo hacía.
El doctor, el mismo que estaba atendiendo a su amigo, le ofreció que tomara sitio en una de los dos taburetes altos, ella, sin pensarlo dos veces, se sentó en el que mas próximo había a ella, el médico se fue a buscar unos informes, no tardó mucho en volver, cuando este entró por la puerta, le dijo muy amablemente a María:
- María, estas segura de que quieres hacerlo, si no quieres aún estamos a tiempo de no hacerlo.
Cuando María escuchó al doctor decir aquello, no se lo pensó ni dos veces, le respondió con palabras que le salieron del corazón:
- Doctor, no es su amigo el que está en esa cama postrado por no se sabe cuanto tiempo, no es su mejor amigo el que tiene cáncer, no, no es ese, ese chico que te ayuda en tus peores momentos, o cuando no entiendes un problema de matemáticas, o el que te consuela cuando lloras, o el que te da consejo, sobre ropa, o cuando tienes un mal de amores- dijo ella con lágrimas en los ojos, y mirando al doctor.
Este no dijo nada, cojió un pedazo de goma verde grande la anudó al brazo de María y le paso un algodón,con un poco de alcohol y...
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