-DÍA 3- -26 DE JUNIO-
Era la madrugada, cuando María y Mario, estaban hablando, riendo y llorando cuando María le dijo:
- Mario, es muy tarde, he de irme a ver como está mi amigo, y si quieres cuando te levantes, me llamas y quedamos ¿vale ?
Mario no sabía que responder, antes de que ella se fuera, le dijo:
-María, espera, tengo una cosa para tí- coje la caja y se la ofrece- toma, abre la caja.
María empezó a abrirla, cuando notó que lo que había dentro se movía, se asustó no sabia lo que era, dejó caer la caja. cuando cayó al suelo, se escuchó un pequeño ladrido, y salio de la caja un pequeño perrito, era un cachorro parecía que tenía menos de un mes, María se agachó y lo cojió y le dijo a Mario:
- Pero Mario, no debías de haberte molestado, ¿como lo has sabido?, ¿quien te lo ha dicho?.
-Pues me lo ha dicho un pajarito, que te gustaban mucho los perros, y mi vecina había tenido una camada y me ha regalado uno- dijo el sonriente
- Oh, que bonito, que cosa mas bonita, pero mi madre no le va a gustar que tenga animales en casa, a si que si quieres, puedes quedartelo tu, y lo cuidamos los dos pero antes le voy a poner un nombre se va a llamar - hizo una breve pausa sonriente y pensativa-
se va a llamar coco, el pequeño coco, si, me gusta.
- Si, a mi también me gusta, es un nombre precioso, lo cuidaremos entre los dos, y...
No pudo terminar la frase, cuando María echó a llorar, estaba feliz, quería quedar todos los días con el, pero no sabía si hacerlo, además tenía que hacerse más análisis para ayudar a su amigo Marcos que estaba en el hospital.
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