A María le daban pánico las agujas, pero lo hacía por una buena causa, lo hacía por su amigo, quería ayudarle, de la mejor forma posible, quería tenerlo a su lado, quería volver a ver esos bonitos ojos, esa bonita sonrisa, quería volver a oír esa dulce voz, esa que le hacía reir día a día.
El doctor vió la cara de María, hizo una mueca con una sonrisa , y le dijo dulcemente a la chica:
- Tranquila, no te preocupes, acabaremos enseguida, no te va a doler casi nada, lo malo es que son muchos tubos de sangre, pero tranquila, seré yo siempre el que te atienda,, así quizá estés mucho mas agusto.
- Gracias doctor, es usted muy amable- dijo la chica con pavor
Los dos se miraaron a los ojos y sonrieron, enseguida apartaron la vista el uno del otro.
María enseguidda preguntó:
- Doctor ¿usted tiene hijos?
La pregunta de la chica, le sorpendió al doctor, pero miró a la chica con una cara de emoción y dulcura, el Doctor no se lo esperaba, pero le respondió con mucha serenidad:
- No, pero mi novia esta embarazada, y le voy a pedir que se case conmigo, pero no se si querrá.
Aquello hizo sonreir a la chica, era muy bonito aquello, ela siempre había soñado con casarse y tener una famila numerosa, tener un chalét a las afueras con jardín y piscina, pero aquello eran simplemente sueños.
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