Tenía que ser fuerte, no podía derrumbarse, estaba paseando con Mario por el parque, bajo un montón de árboles y niños correteando a su alrededor, niños en los columpios y jugando al fútbol, ellos seguían sin decirse nada, pero Mario le había hecho una pregunta, le había preguntado por su amigo y ella no le había respondido, se lo tenía que contar, se tenía que deshaogar con alguien así que le respondío:
- Pues la verdad esque está mal, está en coma, pero lo curioso es que cuando he ido a entrar a la habitación, ni él ni su madre estaban, he preguntado en recepción pero no me han querido decir nada.
María, recorrdaba las palabras que le había dicho hace un par de horas, le había susurrado al oído, esas palabras de cariño y emoción que habían hecho que ahora se pusiera a llorar las recordava, recordava cada palabra, cada letra.
Pero su peor momento fue a la habitación y no estaba, tenía que olvidarse de eso, ahora esta con Mario y coco, y debe prestarles atención, estaba con ellos y debía estar ausente por unas horas, ausente de lo que pasaba en el hospital.
Mario la sacó de sus pensamientos, y le dijo:
- Lo siento muchísimo de verdad, ¿pero no crees que estás pasando demasiado tiempo en el hospital ?, necesitas relacionarte con más gente, y salir un poco, ¿ no crees?
Tenía razón, pero no podía dejar solo a su amigo, se sentía culpable por lo que le había pasado, pero tenía razón. Tenía que relacionarse con más gente.
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