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miércoles, 24 de abril de 2013

La Decisión de María

Dentro de la casa estaba Martina, la canguro de la familia que llevaba años con ellos, con un hombre extraño, que le gritaba y le insultaba y le decía cosas que no eran apropiadas delante de niños pequeños, Mario al entrar, echó un vistazo para ver si estaba su hermana Blanca por allí, pero no había ni rastro de ella por allí, entró en el salón e intentó poner calma en aquella situación, María directamente subió y miró en la habitación de Blanca, allí estaba ella, jugando con las barbies, dándoles el té y galletas, parecía que la habían encerrado para protegerla, la chica entró y se sentó con ella a jugar, para calmarla, tranquilizarla, no quería que se enterara de lo que pasaba abajo, oía los gritos de Mario, y de los demás, parecía que era muy grave, y de repente escuchó como una dulce y tierna voz le hablaba y le preguntaba:
                      -   ¿María que está pasando? ¿Por qué están gritando? ¿Le van a hacer daño al tete Mario?
                   -       No pasa nada cielo, tu hermano es muy valiente y no, no le van a hacer daño, él es muy fuerte.
Estaban abrazadas, sentadas en la cama, María cogió su teléfono, y marco el número de la policía, quería que aquellos gritos y aquella situación se acabara cuanto antes, no quería ver a Mario sufrir, de repente escuchó una voz masculina al otro lado del teléfono.
                 -          Emergencias ¿Diga me?
                   -         Hola buenos días, verá mi nombre es María y estoy en casa de un amigo, y abajo estoy escuchando una discusión que puede acarrear problemas más serios. Estoy en el número ochenta y nueve de la avenida Zamenhof, y hay una niña pequeña, que está aquí a mi lado.
              -         Enseguida acudirá un coche de policía a la dirección que tu mes has dado, ¿estáis todos bien por el momento? ¿dónde te encuentras con la niña?
                -         Me encuentro en el piso de arriba en la habitación de ella, jugando con los peluches, la intento que no se entere de la discusión.
                 -         Vale, enseguida acudirá la policía, permanezca donde está y no se mueva.


Colgaron. Enseguida empezó a escuchar el sonido de unas sirenas de policía, se levantó de la cama, y miró por la ventana, y pensó “No, el ruido de las sirenas no”, de fondo escuchaba la pelea que había abajo. De repente escuchó que las sirenas se paraban, y que la discusión cesaba, oía voces que se identificaban como cuerpos de la policía, y que les habían llamado, por malos tratos.
Escuchó lo que decían aquellos agentes, y poco a poco y sin hacer ruido, bajó las escaleras, quería estar al lado de Mario, y ver si estaba bien, o ver que le había pasado.
Pero en el piso de abajo pasarían cosas indeseables.  

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