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lunes, 22 de abril de 2013

La decisión de María

Cogió el ascensor, y se bajó hacia donde le esperaba Mario. Lo vio en la entrada, allí a lo lejos, vio como el viento hacía un vaivén con su pelo, estaba con un pie, apoyado en la pared, esa imagen le recordaba cuando su hermano iba a recogerle al instituto, la verdad es que echaba de menos esos momentos de su infancia.
Llegó a las puertas del hospital y le dijo a Mario con una sonrisa de oreja a oreja:

                                         - ¿Nos vamos?, aún nos quedan un montón de cosas por hacer, ¿quieres que vayamos?
Y sin decir nada, emprendieron camino hacia casa de Mario, no estaba a más de dos calles de allí vivían a las afueras, y vivían muy juntos, eso le hacía sentirse segura.
Ya les faltaba poco para llegar, y fue cuando María le preguntó entre risas:

                                      - Oye, llevas las llaves de tu casa, ¿verdad?, porque si no no sé cómo vamos a poder entrar, y supongo que le querrás dar una sorpresa a tu hermana Blanca ¿verdad?
                                     - Pues tienes razón la verdad, pero si llevo llaves, seguro que en cuanto oiga encajar la llave en la cerradura, vendrá corriendo a recibirnos, y darnos unos abrazos y muchos besos y querrá ponerse a jugar con nosotros.

                                       - ¿Le puedo comprar una chuches a tu hermana?, es que hace tiempo que no la veo y no le compro nada...

                                       - Claro que sí, aunque me la estás mal criando, y luego me va a salir revoltosa, y no habrá quien la enderece.
Los dos rieron al mismo tiempo, pararon en el quiosco que tenían a su derecha. Les quedaban dos calles para llegar a la casa de este, estaban dentro, comprando las golosinas para la pequeña. No le habían comprado demasiadas, tampoco eran  buenas para ella. Ya habían salido de la tienda cuando a María le sonó el móvil, en la pantalla ponía “Marcos”, se había percatado de que Mario había visto quien le llamaba, y se estaba cabreando, así que decidió no cogerlo, se sentiría mejor con ella misma. Estaban emprendiendo camino hacía la casa de Mario, ya les quedaba poco, estaban cerca, tenía ganas de ver a Blanca, era como su hermana pequeña, cada vez que la veía recordaba aquellas escenas de veranos anteriores.
Estaban a punto de entrar en la casa, cuando de repente escucharon unos gritos dentro de la casa que haría que Mario se preocupara por su hermana.

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