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viernes, 8 de febrero de 2013

La Decisión De María

María estaba delante de la puerta de su habitación, ya había escuchado a Mario entrar en ella, estaba pensativa, dubitativa. Dio un suspiro, y dobló el pomo de la puerta, se abrió, y allí sentada, en esa cama, con sabanas de colores y unas paredes, rojas y otras con papel de Londres, esa cama nido que había justo pegada a la ventana de la habitación, estaba la luz encendida, tenía mucha intensidad aquella habitación, allí estaba sentado él, con la cara llena de magulladuras, María dejó el botiquín encima de la mesilla de noche, lo abrió cogió un poco de algodón y el alcohol echó unas gotas sobre el algodón y lo puso en la herida que Mario tenía encima de la ceja derecha, el chico, hizo un pequeño gesto de queja, la chica se dio cuenta y le dijo sigilosamente, ya que no quería despertar a su madre, que se había ido a dormir:
                           - Perdona, no quería hacerte daño
                           - Tranquila, no te preocupes.
Volvió a repetir este gesto unas cuantas veces por las heridas que tenía por el cuerpo. ya había acabado, maría buscaba su móvil en el bolso que había dejado en su habitación, al abrirlo se dio cuenta de que el pequeño Coco, se había quedado dormido dentro se su bolso, intentó cogerlo con cuidado y lo puso en su cama, cogió el móvil, y lo puso a cargar estaba apagado, lo había apagado a la tarde estaba cansada de recibir esa llamada extraña que todas las semanas recibía, se fue a su armario,  y buscó ropa de chico, quizá tuviera alguna guardada antes de que su hermano mayor se fuera de viaje a la el África del sur con médicos sin fronteras, en busca de una vacuna contra el cáncer y el sida, la verdad, hacía mucho tiempo que no hablaba con él, tenía unas ganas locas de hacerlo, pero hacía ya más de seis meses que no hablaba con él quería abrazarlo, contarle como le va todo, lo que le ha pasado, y vamos, su vida en general desde que él se fue hace ya mas de un año y medio.
María encontró lo que buscaba, encontró un pantalón del pijama que le regalo a su hermano cuando tenía diecisiete años, se volvió y le entregó a Mario el pantalón del pijama, junto con la camiseta que había encima de este. Mario cuando le entregó el pijama, le miró con una de esas caras que ponía él, cuando algo le resultaba extraño, echaron a reír los dos, y la chica, le dijo de manera cariñosa e irónica:
                                - Que quieres es de mi hermano cuando tenía diecisiete años, y algunas veces me lo pongo para sentirle cerca de mi, ahora está en África y además me lo quedé porque... estas ocasiones no se dan todos los días.
                                - Ah vale, bueno saberlo, siempre es bueno saber que puedes quedarte a dormir en casa de una amiga cuando vienes de la discoteca y con una borrachera del copón.
                                 - Pero no seas tonto, que sabes que siempre me toca ir contigo, ya sabes.... bueno, yo creo que es hora de irse a dormir, porque mañana tenemos que hacer muchas cosas- le dijo María empujando a Mario suavemente hacía la puerta.
                              - Pe..pe...pero que tenemos que hacer
María abrió la puerta y le dijo saliendo de la habitación:
                                 - Ya lo verás mañana, ale buenas noches que descanses.
Y cerró la puerta pero mañana sería un día lleno de sorpresas para María.

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