-DÍA 6-
- 29 de Junio-
Eran las diez de la mañana
aproximadamente cuando la pequeña blanca fue corriendo a abrazar a su hermano,
y abrió la puerta de la habitación de su hermano, y la pequeñaja entro saltando
y gritando:
- ¡ES
MI CUMPLEAÑOS, ES MI CUMPLEAÑOS!
- Ya
lo sé cariño, pero ahora baja, que me estás haciendo daño.
- Tete
¿Qué me has comprado?
- Ups..
se me ha olvidado
- Jo,
eres tonto, ya no te quiero. – la niña hizo una mueca de enfado.
- Te he comprado una cosa súper chula, pero
primero tienes que desayunar y recoger tu cuarto que ayer lo dejaste, todo
tirado por ahí, ¿vale princesa?
Mario no se esperaba la reacción
de la niña, esta salió rápidamente de su habitación y empezó a recoger las
cosas.
Bajó las escaleras, y vio que
María estaba sentada en el sofá, estaba mirando la pared. Se sentó a su lado, y
le preguntó:
- ¿Estás
bien?
Mario esperaba una respuesta,
pero ella no le dio ninguna, le abrazó y no dijo nada. Estaba preocupado por
ella, así que por intentar distraerla, le dijo:
- ¿Sabes qué hoy es el cumpleaños de mi hermana? Y
ya cumple seis años, ya se ha despertado, así que si quieres lo podemos
celebrar, yo le diré que mi regalo es de los dos.
Mario seguía sin esperar
respuesta, pero esta vez la obtuvo:
- Hoy hubiera nacido mi hermano, para hoy estaba
previsto que naciera, pero desde
aquello, mi madre, no es la que era, no ha levantado cabeza, pero yo como puedo
siempre la intento animar, me dice que está bien pero no lo está, se iba a
llamar Roberto.- hizo una breve pausa- Sabes Mario, este verano, no va a ser
uno de los mejores, lo de mis amigos, lo de Marcos, va a ser difícil de
olvidar, pero gracias a ti, gracias por estar a tu lado, sé que va a ser más
fácil. Te quiero.
Mario no sabía que decirle,
quería abrazarla, y decirle que la amaba, que iba a estar con ella para
siempre, no le iba a hacer daño. La protegería con su vida. Escuchó como su
pequeña, bajaba las escaleras, cogiendo con su pequeña manita la barandilla, y
decía en voz alta:
-
Tete, tete, ya está todo, quiero desayunar y ir
al parque , con los demás niños, para que me columpies, y juegues conmigo en el
balancín y tú también María, que después juguemos a las casitas.
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