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jueves, 27 de junio de 2013

La Decisión De María.

María subió corriendo a la habitación. Se tumbó en su cama. Y se puso a llorar. Unos minutos más tarde, Adrián llamó a la puerta con los nudillos. Antes de entrar, dijo cariñosamente:
                -María…. María… Ratona, ¿se puede pasar?
María no contestó, aunque Adrián tampoco esperaba una respuesta, pero entró y se sentó en la cama, a la espalda de María, la cual no miraba a los ojos.
              -Ratona, no puede ser… no queremos ni la mamá, ni nacho, ni yo, que… ¿Cómo se llama?...
              -Mario.- respondió María, aún sin mirarle a los ojos.
              - Eso Mario… Que ni la mamá, ni nacho ni yo, queremos que Mario te haga daño, porque… ¿Es que no me vas a mirar o qué?
              -No- dijo rotundamente.
              -En fin… bueno eso, que no queremos que te haga daño, los tíos somos todos iguales, vamos a lo que vamos. En fin, ¿ya me entiendes no?
             -Si, se lo que quieres decir. – dijo poniéndose mirando al techo, y con una sonrisa improvisada.
            -Bueno, al menos sonríes, verás Ratona,…  te voy a contar una cosa ¿vale?, pero necesito que me escuches atentamente y sobre todo que no te cabrees. Esto es un poco complicado…
           -Vale, te escucharé.
          -  ¿Te acuerdas de cuando era yo más pequeño?... sí, ¿Cuándo tenía tu edad más o menos?, y de la casa de veraneo ¿te acuerdas?
         -  Sí, de la casa de veraneo me acuerdo, pero tengo un vago recuerdo de cuando tenías mi edad. Hombre, tenía siete años, pero me acuerdo que ibas siempre con una chica morena, y guapa. Que por cierto, ¿Qué ha sido de ella?
         -Se quedó embarazada.
        -¿Qué?
        -Si, se quedó embarazada
        -¿Pero cómo?
        -  María cielo, ¿Me vas a hacer explicarte el proceso del polen y la abejita? ¿O lo de la cigüeña de París?.
Los dos se echaron a reír. Echaban de menos aquellos momentos.
      -¿Pero era tuyo?, o sea, que si tu….
       -¿Que si soy el padre?
       -Si eso…
Le mostró a María una sonrisa soñadora, de esas que no había visto nunca.
       -Sí, yo soy el padre- lo dijo mientras se aclaraba la voz. 

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