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domingo, 9 de junio de 2013

La Decisión de María

Cuando bajó con las maletas llenas de ropa, le estaba dando vueltas a la cabeza en como irían a Valencia, porque él sabía conducir, no tenía el carné pero su padre le había enseñado algo.
Aunque desde Madrid hasta Valencia había mucho trayecto. Aunque también podían ir en moto, tenía el carné, cogían unas cuantas cosas, y el volvería a por más cosas. Fue al garaje y destapó la moto, miro a ver si tenía gasolina, y si funcionaba. Tenía un poco de polvo, pero por lo que parece funcionaba. Le pondría gasolina antes de salir. Cogió la caja que había en el estante más alto, tenía guardado algo de dinero.
Cogió los royitos y los metió en las rejillas que había en los baúles laterales. Subió al salón y le dijo a María:
               - Nos tendremos que ir en moto.
               -¿¡¿¡¿¡EN MOTO?!?!?! SI SABES QUE NO ME GUSTAN.
               - Pues no sé, ¿entonces cómo nos vamos? Además tendremos que pasar por tu casa para que cojas algo de ropa, y si eso ya vendré yo a por más.
               - Pues en metro o en cualquier cosa, sabes que me dan mucho miedo. 
               -  Pues cógeles confianza.
               -  Bueno, vale, pero despacito ¿Vale?
Mario soltó una breve carcajada, y María y Blanca pasaron cogidas de la mano por su lado. Salieron los tres por la puerta, y emprendieron camino hacía la casa de María.
Tardaron media hora en llegar, María se esperaba la reacción de su madre cuando le dijera que se iba, y más en moto. Seguro que no le dejaba irse, pero lo necesitaba, necesitaba cambiar de aires, aclararse si Marcos o Mario, necesitaba gritar, necesitaba estar sola, y que la brisa marina, la despeinara. Estar bajo la luz de la luna, ver el amanecer y el atardecer tumbada en la playa. Necesitaba unos días de relajación.
Entró por la puerta y se abalanzó sobre su hermano y le dijo:
            -   Te quiero tete, no lo olvides nunca. – y le propinó un beso cariñoso en la mejilla.  
           -Y yo a ti hermanita.- se lo dijo mientras le abrazaba.
            -  ¿Está mamá? – dijo levantándose de las rodillas de su hermano.
           -   No ha salido a despejarse, ¿por qué?
           -   Porque quería decirle que me iba a ir unos días a Valencia con Mario, y que si podía cuidar de ese tiempo de su hermana.
Su hermano lo miró con los ojos como platos, ¿irse a valencia? ¿Ella y Mario? ¿Cómo?, tenía que pararla como sea, porque conocía muy bien ese tipo de situaciones. Es más, él lo había hecho con su novia, se habían ido a la casa de veraneo, a pasar unos días.  Y ella acabó con un embarazo.
Tenía que proteger a su hermana de ese depravado, no iba a dejar que se fueran, no quería ser tío tan pronto. 

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