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sábado, 8 de junio de 2013

La Decisión De María

Estaban sentados en el sofá. María quería desconectar de todo, quería olvidar los momentos que había vivido hace unos momentos, la discusión con Marcos, lo de sus amigos. No se lo esperaba. Estaban viendo una película en la televisión, de esas que el chico besa a la chica, y ellos viven felices para toda la vida.
En ese momento se le vino a la mente el recuerdo de hace dos veranos con Mario, en la playa, en  la casa de la playa de sus padres, pero desde que le pasó aquello a los padres de Mario.
Hace tiempo que no van, le encantaría volver a ir, pero no sabe cuándo ni cómo. Le encantaría ir con Mario a solas, para despejarse, para tener el roce de las olas del mar en sus pies, o el olor del mar, lo echaba muchísimo de menos.
Recuerda el momento exacto en el que le dijo a Mario gritando mientras entraba en el mar: “¡¡¡¡ Mario ojalá nos casemos tu y yo, para que nos podamos venir a vivir aquí, este sitio me encanta!!!!”.
Salió de aquellos pensamientos mientras una voz grave le llamaba:
-            ¿María, estás bien?
-            Estaba recordando el momento de la playa.
-            ¿Cuál de todos?
-            En que te decía que ojala nos casáramos.
-            Puffff… lo pase muy mal.
-            Necesito volver a mi casa.
-            ¿Pero…? ¿Pero y mi hermana? ¿Qué hacemos con ella?

-            O no se necesito ir a la casa de la playa. No te preocupes, mi madre la cuidará pero necesito pasar el verano fuera de los recuerdos de todos aquellos que están mal. A quienes realmente me importan. Necesito gritar. Necesito llorar, necesito alejarme de Madrid, de Marcos, de Pablo, de Paula. De todo. Escapémonos. Vente conmigo.- Mientras le dijo mirándole con lágrimas en los ojos.  
Mario se quedó pensando, no sabía qué hacer, pero se le veía que necesitaba escaparse, y que lo necesitaba a él, quería ayudarle, pero… ¿Y su hermana?, si tenía la posibilidad de que Lucía, lo cuidara pero…
Estaba indeciso, no sabía qué hacer, pero la volvió a mirar, y lo tenía claro. Menos mal que allí se dejó ropa, cuando fueron hace tiempo, y creo que por allí también había algo de María. No se acordaba, pero debía de pasarse por su casa para coger algo de ropa. 
 Mario se levantó del sofá y cogió las maletas que había en el armarito al lado de las escaleras, las subió y empezó a llenarlas con ropa suya y de su hermana. 

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